AEM, agencia espacial de 'papel'

Cd. de México.- Cuando se concibió la Agencia Espacial Mexicana (AEM), en 2010, las expectativas eran altas, pero todo quedó en eso: expectativas.

Por lo menos, así lo consideran los impulsores del proyecto original de la AEM, Fernando de la Peña y José Jaime Herrera, quienes -a casi una década de su creación- no ven derrama tecnológica ni desarrollo de la industria en sectores como el aeroespacial y telecomunicaciones.

"Es una agencia espacial de papel la que tiene nuestro País", califica Herrera, director de comunicación de AEXA Aerospace, empresa que colabora con la NASA en proyectos de entrenamiento para astronautas.

"Desde la Administración del PAN, con Felipe Calderón, y la del PRI, con Enrique Peña Nieto, ha pasado esto: absolutamente nada", sentencia: "Hemos perdido dinero, y estamos hablando de millones, millones que le han costado al pueblo mexicano por mantener una agencia, y se supone que nosotros no la creamos para eso".

Durante los seis años de discusión y análisis que precedieron a la creación legal de la AEM, se dijo que la falta de un organismo de este tipo mantenía a México rezagado, fuera de acuerdos internacionales en materia espacial e incapaz de hacer investigación que deviniera en nuevos materiales, combustibles, desarrollos robóticos, entre otros temas
.
Además, la AEM -que aunque ha financiado proyectos como el AztechSat-1, nanosatélite desarrollado por la UPAEP que se pretende poner en órbita en octubre- no tiene entre sus prioridades viajar algún día al espacio, como ha reconocido su propio director, Francisco Javier Mendieta (REFORMA, 19/08/2019).

A decir de De la Peña, ingeniero en cibernética y CEO de AEXA Aerospace, parte del problema radica en que el perfil del actual director de la agencia es muy académico y no ha logrado un involucramiento real con el sector industrial.

"Ha hecho una labor interesante, pero su perfil es otro", apunta. "Ha faltado el lado de la industria para poder potencializar los hechos de la Academia Espacial en México".

Y es que el proyecto inicial era por demás ambicioso. Tanto De la Peña como Herrera, quien comparte sus intenciones de dirigir algún día la agencia -adscrita a la SCT-, perfilaban instalar en Hidalgo un centro de comunicaciones; en Quintana Roo, una plataforma de lanzamiento, y en Chihuahua, un centro de tecnologías avanzadas.

Además de estos estados, Jalisco, Colima, Aguascalientes y Yucatán levantaban la mano en su momento para ser sedes de una agencia que terminó rentando dos medias oficinas en la Ciudad de México, incapaz de crecer y establecer laboratorios. Otro error, apuntan sus impulsores originales.

El presupuesto de la AEM, cercano a los 5 millones de dólares, se ha mantenido prácticamente igual desde su arranque -agotado en gran parte en pago de nómina-, pero es bajo para una empresa como tal; figuras como el astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela han dicho, por ejemplo, que se deberían destinar, por lo menos, 100 millones de dólares, que es el presupuesto, por ejemplo, para la Agencia Espacial de Brasil, pero De la Peña indica que esto no será posible si no hay resultados.

"El Gobierno no va a dar dinero a algo que no le reditúa. Tiene que buscar algo que reditúe en empleos, nuevas tecnologías; algo que le reditúe en una ventaja competitiva, que incentive. No puede decir: 'Te voy a poner dinero nada más porque se oye padre tener una agencia espacial'", señala.

Sin embargo, para Juan José Díaz Infante, director de la Agencia Espacial Civil Mexicana -antes Colectivo Espacial Mexicano-, el tema de los recursos no debería ser pretexto, pues él ha logrado diseñar y lanzar varias misiones espaciales, como el nanosatélite Ulises, con medios limitados.

"Yo tengo más transferencia de tecnología que la Agencia; tengo un gasto mucho menor, increíblemente eficiente; tengo una representatividad global de mayor magnitud", subraya.

"(En la AEM) no tienen la capacidad de visualización de un plan orbital de los siguientes 15 años, donde se comprometieron a que parte de la infraestructura satelital que vamos a tener iba a ser mexicana, y no está. Ya llevan la mitad, y no está la mitad", lamenta.

Y a propósito de las labores de divulgación de la AEM -lo único que De la Peña rescata como un buen trabajo-, Díaz Infante considera bastante desafortunado que aquello que se difunde provenga en su mayoría de otros lados.

"No tiene sentido que divulguen algo de la NASA. Es decir, si tú me estás divulgando que la NASA llegó hace 50 años (a la Luna), discúlpame, pero estamos en serios aprietos, porque como a qué me estás entusiasmando", cuestiona. "Estás haciendo la chamba de otra agencia".

Esto, sin mencionar que la AEM no ha logrado frenar la fuga de talentos en materia científica y espacial.

"Seguimos dándole nuestro talento y contribuyendo a los Estados Unidos. Estamos contribuyendo a otra exploración. Estamos dejando nuestro quehacer para la NASA".

Con el relevo en la dirección de la AEM, a fin de este año, sus críticos ven una posibilidad de corregir el rumbo, retomar los planteamientos originales y de, en verdad, lograr que México se vuelva un protagonista de la conquista espacial más allá de un espectador o un simple maquilador.

"Lo que vayan a hacer lo deben de hacer rápido, porque el tiempo cuenta, el tiempo corre y si no, se les va a ir el viaje (espacial) otra vez otros 20 o 30 años", sentencia De la Peña.

 

Israel Sánchez

Reforma

Por: Redacción

Encuesta

Si usted tuviese que elegir entre solo una de las siguientes opciones ¿Cuál de los siguientes personajes diría usted que lo conoce más por sus gestiones sociales?

Notas recientes

Facebook
Comentarios