Acusan protección de EU a Hernández

AP

Tegucigalpa, Honduras (10 septiembre 2019).- Leonardo Sierra cree que nada cambiará en su país hasta que Estados Unidos lo vea conveniente.

En opinión del joven de 28 años, es Washington lo que mantiene en su puesto al impopular Presidente Juan Orlando Hernández, quien desde hace meses enfrenta protestas en su contra, y quien fue señalado por la Fiscalía estadounidense como copartícipe de un caso de narcotráfico en el que está involucrado su hermano.

Un sondeo de la encuestadora CID/Gallup realizado entre el 6 y el 14 de mayo mostró que 64 por ciento desaprueba la labor del Mandatario.

La encuesta tenía un margen de error de tres puntos porcentuales.

Desde el corazón de La Travesía, un barrio de Tegucigalpa controlado por las pandillas, hasta los pasillos del Congreso nacional, los hondureños se preguntan hasta cuándo respaldará Estados Unidos a Hernández.

Los fiscales estadounidenses dicen que el Mandatario utilizó 1.5 millones de dólares en dinero del narcotráfico para la campaña que le llevó a la presidencia en 2013.

Una vez en el cargo, supuestamente pudo proteger a los narcos a los que su hermano Tony ayudaba a mover toneladas de cocaína hacia Estados Unidos.

El Mandatario ha dicho que las acusaciones en su contra proceden de narcotraficantes que buscan vengarse de él, y señala a las dos docenas de traficantes extraditados a EU durante su mandato como una prueba de que no trabajaba con ellos.

Sin embargo, la Fiscalía estadounidense promete que presentará pruebas en un juicio previsto para octubre, que mostrarán que el Presidente aprovechó las conexiones de su hermano en el mundo de la droga para impulsar su carrera política.

El Gobierno federal estadounidense no sólo minimiza las acusaciones, sino que le ha dado uno que otro espaldarazo al cuestionado Mandatario.

En una respuesta a preguntas por escrito, el Departamento de Estado sostuvo que el hecho de que la Fiscalía federal mencione a Hernández como copartícipe no implica que se hayan presentado cargos penales en su contra.

Tres días después del señalamiento contra Hernández, el diplomático estadounidense de mayor categoría en Honduras tuiteó que se había reunido con el Presidente "para reafirmar la colaboración y cooperación entre Estados Unidos y Honduras en asuntos de importancia bilateral".

Hernández incluyó ese tuit en una nota de prensa en la que se defendía.

Washington teme una alternativa de izquierda en Honduras, país que considera de suma importancia para su estrategia de inmigración y antinarcóticos.

La geografía y las débiles instituciones del país lo han convertido en un importante punto de tránsito de la cocaína sudamericana.

El Comando Sur de Estados Unidos mantiene estrechos lazos con la cúpula militar hondureña, al tiempo que el Ejército estadounidense tiene una gran presencia en la Base Aérea Soto Cano, al norte de Tegucigalpa.

En cuanto a la migración, en el último año, el Presidente Donald Trump ha presionado al Gobierno hondureño para que haga más difícil que los migrantes de otros países atraviesen su territorio; incluso le suspendió partidas de ayuda.

Asimismo, hay importantes intereses corporativos en juego, empezando por empresas estadounidenses de fruta, cuya presencia e influencia histórica inspiró el término "república bananera".

Durante las protestas de junio lideradas por médicos, enfermeras y profesores, una caravana de varios camiones con bananas para una filial de Dole Food fue saqueada e incendiada.

"Particularmente en este país la influencia de Estados Unidos es determinante", señaló Raúl Pineda Alvarado, analista político y quien sirvió tres legislaturas como congresista del Partido Nacional de Hernández.

Si Estados Unidos decide que el Mandatario da más problemas de los que resuelve, sus días en el cargo están contados. De lo contrario, podría terminar su mandato, indicó Pineda.

Hernández sufre una crisis de credibilidad desde que el Tribunal Supremo de Honduras dio luz verde a su reelección pese a un veto constitucional.

Su victoria en 2017 estuvo plagada de irregularidades.

El descontento ha ido en aumento pese al moderado crecimiento económico y al descenso de la tasa de homicidios, desde un descomunal 86.5 por cada 100 mil habitantes en 2011 a 41.4 el año que viene.

Pese a la mejora en cifras, el país sigue siendo uno de los más peligrosos del mundo, tiene la mayor tasa de desigualdad de América Latina y sufre un éxodo de personas que huyen de la corrupción sistémica, la falta de empleo y las violentas pandillas que mantienen un control asfixiante sobre muchas comunidades.

Pero el partido de Hernández y sus aliados controlan el Congreso y cuentan con el apoyo del Ejército, lo que le permite resistir a la presión popular para que renuncie.

Mientras Hernández siga en el cargo, los hondureños seguirán marchándose del país, advirtió el ex Presidente Porfirio Lobo, su predecesor en el Partido Nacional.

"Para que Honduras pueda avanzar e ir adelante él debería apartarse, hacerse a un lado, al menos mientras dure la investigación en Estados Unidos", apuntó.

Los hondureños creen que Estados Unidos se mantiene firme por temor a quién pueda suceder a Hernández.

"Ante los ojos del pueblo, lo que genera es una leve desesperanza porque el pueblo lo que piensa es que no importa cuánta manifestación hagamos, no importa la magnitud de las mismas, mientras lo apoye Estados Unidos no lo vamos a poder sacar", dijo Jorge Cálix, legislador del partido del depuesto Mandatario Manuel Zelaya (2006-2009) y quien ha anunciado su intención de presentarse a las siguientes elecciones presidenciales.

Por: Redacción

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