“No hay crisis financiera en el IMSS”: Zoé Robledo

El impacto económico por la atención de coronavirus es de alrededor de entre 12,000 y 13,000 millones de pesos en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Los primeros tres meses fueron positivos para la institución en recaudación, en abril y mayo fueron cuando más empleos desaparecieron, generaron un impacto negativo de los ingresos.

En tanto, el gasto por la atención de COVID-19 ascendió a 16,000 millones de pesos en todo el año, es una proyección, esta cifra incluye la contratación temporal de personal, el bono COVID, otros estímulos para el personal, equipos de protección personal, equipamiento médico e infraestructura.

El 56% del gasto fue destinado para las contratación de 41,000 personas las que contrató el IMSS para contrarrestar la falta de personal médico, para quienes su periodo laboral concluirá el 31 de diciembre. El déficit de médicos especialistas es de 200,000 y 300,000 enfermeras, de acuerdo con lo que indicó la Secretaría de Salud y que se agudizó con la emergencia sanitaria.

La estrategia que empleó el IMSS para atender pacientes fue reasignar el dinero disponibles, situación por la que aplazaron mejoras en infraestructura, por lo que se justificó no se han hecho uso de las reservas.

Lo anterior, de acuerdo con el funcionario, le da una viabilidad financiera al Instituto hasta el 2034. Añadió: “Le estamos incorporando ocho años más de sustentabilidad financiera al instituto, con lo que nunca se ponga en riesgo el pago de las pensiones, el régimen de jubilaciones, etcétera”.

La inversiones para el próximo año estarán enfocadas al personal, a los 2,500 residentes, los médicos que buscarán que permanezcan. La nómina del IMSS equivale a 200,000 millones de pesos anual.

Presentan plan para retomar servicios diferidos

El IMSS) comenzó el 1 de septiembre a recuperar los servicios que fueron diferidos o de dejaron de brindarse en hospitales de segundo y tercer nivel, tras seis meses de enfocar los esfuerzos para la atención de la emergencia sanitaria, ya que la ocupación hospitalaria para la atención de pacientes de coronavirus se mantiene por debajo del 50 por ciento.

A la fecha, son 446 unidades de medicina familiar y 38 hospitales de segundo nivel que ya están operando los servicios programados que fueron diferidos en 13 entidades. El mayor número se concentra en Veracruz (118), Sonora (70) y Chihuahua (59).

Los servicios que fueron pospuestos fueron los ambulatorios, preventivos y hospitalario, lo cual tuvo una relación con el estatus del semáforo epidemiológico, al estar varios estados en amarillo, les permite retomar las actividades, aunque se continuarán atendiendo los casos.

Zoé Robledo Aburto puntualizó que no pueden reiniciar algunas áreas, que requieren de la incorporación del personal en condiciones vulnerables y “este plan no se debe entender como un final de la reconversión es un proceso que debe cuidar la salud de los trabajadores y de los pacientes”.

El plan se sustenta en tres puntos: seguridad de las instalaciones, recuperación de las áreas de trabajo y la reorganización de las áreas de servicio. Aunque en el Institución estarán al tanto, en caso de que se requiera ocupar de nuevo espacios para la atención de pacientes con problemas respiratorios para el final del año, por casos de influenza.

Y ante un posible rebrote, Zoé Robledo indicó que ahora saben que unidades se pueden reconvertir de manera rápida para la atención de enfermos.

En relación con la campaña de vacunación, el IMSS comenzará el 1 de octubre, ya disponen con 420,00 vacunas contra la influenza y después llegarán 14.5 millones de dosis que se aplicarán en tres fases para derechohabientes y personal médico de la institución.

Con información de Infobae

Por: Redacción2

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