Festín de maaaás deuda

   En el transcurso del año lópez ha mentido 17 veces diciendo que "no se ha aumentado ni se aumentará la deuda" pública. Pero la verdad es que el endeudamiento de este año rebasó más de 300% el monto autorizado por el Congreso para nueva deuda externa -5 mil 300 millones de dólares- y está muy cerca de llegar al tope máximo de los 532 mil millones de pesos de deuda interna.

    De hecho, lópez es quien más ha endeudado al país en lo que va del siglo.

    En sólo dos años.

    Y agárrese porque va por más.

    He aquí lo números oficiales:

    Hasta hace 2 semanas se había adquirido deuda por un 77.2% del monto sumado de ambos rubros, externa e interna, autorizados por el Congreso, según lo precisó el subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, a diputados la tarde del pasado día 12 de octubre. 

    El 22.8% restante se está adquiriendo a todo vapor.

    Al finalizar este mes veremos que vía Cetes, M-Bonos, Bondes-D y Udi-bonos se habrá emitido nueva deuda por alrededor de 53 a 55 mil millones de pesos, más o menos así:

    En Cetes, hasta 20 mil millones, igual que en el tercer trimestre; en Bondes-D, hasta 16 mil millones a 1, 3 y 5 años; en M-Bonos hasta 12 mil millones a 5 y 10 años, y una subasta mensual de Udi-bonos por 700 millones de Udis, unos 5 mil millones de pesos cada una. 

    Si el calendario de Hacienda continúa igual en noviembre y diciembre, como está previsto y publicado, el gobierno de lópez no sólo agotará en su totalidad el monto autorizado por el Congreso para este año, sino que romperá el techo por alrededor de 40 mil millones de pesos. 

    Además, se ha adquirido y se adquirirá deuda más cara. 

    En enero de este año el gobierno de lópez hizo una colocación de bonos por 2 mil millones de dólares con tasas de 3.9 por ciento, pero las políticas de incertidumbre generadas por decisiones descabelladas obligaron a que las siguientes subastas tuvieran que elevar la tasa a 5.80%.

    Un costo de 1.81% de pérdida en credibilidad aplicada a la tasa que hay que pagar. O lo que es lo mismo, pérdida por descrédito: más un 46 por ciento.

    Fue la tasa con la que operó la semana pasada el referencial bono mexicano a 10 años: 5.80%.

    El bono del tesoro de los Estados Unidos -el país más endeudado del mundo- también a 10 años y también la semana pasada fue de 0.841%. 

    Es decir, gracias a la desconfianza generada por lópez, el gobierno de México debe pagar un premio a los inversionistas que le prestan dinero un 689 por ciento más caro que el vecino del norte.

    Sí, leyó usted bien: 689 por ciento más.

    En sintonía, es probable que en las siguientes subastas de Cetes no se alcance a colocar el total pretendido debido a que las tasas del Banxico han venido disminuyendo, por lo que será necesario para lópez recargarse en otros bonos con premios más altos.

    Ya agarró vuelo.

    Para 2021, lópez ordenó a sus diputados que le autoricen contraer maaaás deuda: 

    Como mil 200 millones de dólares en el exterior.

    Y 700 mil millones de pesos con la banca mexicana. 

    Poco más de 810 mil millones de pesos entre ambas, al tipo de cambio del pasado día 12, día del reporte de la iniciativa al Congreso.

    El monto en dólares es muy semejante al del año pasado, pero en pesos lo excede en 168 mil millones de pesos. 

    ¿Le parece excesivo?

    Eso no es todo: la iniciativa de Ley de Ingresos para 2021 pretende también que se autorice para Pemex un monto neto de endeudamiento interno de hasta 22 mil millones de pesos y externo por hasta  mil millones de dólares, así como 10 mil 813 millones de pesos y 500 millones de dólares para la CFE.

    A todas luces, esos montos de financiamiento para ambas empresas resultará insuficiente, por lo que serán necesarias transferencias adicionales de recursos fiscales para que sobrevivan... y sigan perdiendo.

    Esta deuda de ambas empresas no será contratada directamente por ellas, sino a través del gobierno, empeñando al país en lugar de los bienes de Pemex y CFE, que ya no son aceptados como garantía por los mercados crediticios.

    Una empresa como Pemex, con pérdidas arriba de los 50 mil millones de dólares en este año, sin un plan de negocios medianamente convincente, ya no puede ser sujeta de crédito.

    Más aún, los montos de deuda solicitados al Congreso alimentan la posibilidad de que sea degradada la nota crediticia soberana, es decir, la calificación para el país, lo cual, obviamente, tendría funestas consecuencias para toda la economía nacional.

    Este año 2020 el crecimiento de la deuda externa fue por 18 mil 300 millones de dólares, por lo que el monto autorizado de 5 mil 300 fue rebasado aproximadamente en 340 por ciento. No se incurrió en una violación al tope porque es legalmente permitido intercambiar la autorización de deuda externa por deuda interna, o viceversa, siempre y cuando no se rebase el techo común.

    Pero según el calendario publicado, van para allá.

    Prácticamente todas las adquisiciones de deuda pública en este año se han realizado con relativo sigilo y especial opacidad, con el fin de que lópez siga mintiéndole a la población con su eslogan de "no más deuda".

    Pero la realidad es otra y los datos oficiales de Hacienda son muy claros:

    Al finalizar agosto de 2020, la deuda neta del Sector Público se situó en 12 billones 175 mil 600 millones de pesos. 

    En diciembre de 2018, ascendía a 8 billones 315 mil 863 millones 800 mil pesos, según la misma fuente oficial.

    Esto significa que lópez ha incrementado la deuda pública total, interna y externa, en 3 billones 859 mil 736 millones 200 mil pesos, hasta agosto.

    Más lo que se acumule del último de agosto al 31 de diciembre.

    En el sexenio pasado, de 2013 a 2018 la deuda adquirida por el Gobierno Federal fue de 2 billones 930 mil millones de pesos, según datos del Instituto Mexicano de la Competitividad.

    En sólo 2 años lópez rebasó esa cifra sexenal de Peña en 929 mil millones de pesos.

    El 30 de diciembre de 2018, al finalizar lo que lópez bautizó como "el despeñadero", el monto total de la deuda significaba un 35.3% del Producto Interno Bruto.  
    
    Al último de agosto de este 2020, Hacienda lo calculó en 54.7% del PIB, 19.3 puntos más. 

    El Fondo Monetario Internacional calcula que los números al cierre de año ubicarán la deuda pública de México en 65% del PIB.

    Y lópez le ordenó al Congreso poner su línea de flotación en 70% del PIB.

    A fines de agosto de 2020, el saldo de la deuda interna de Pemex y la CFE fue de 10.8% del PIB y la deuda externa de estas empresas representó el 9.9% del PIB.    

    La meta del 70% del PIB incluida en la iniciativa de Ley de Ingresos para 2021 es un nivel nunca visto en la historia nacional.

    Por lo pronto, Hacienda ya tiene planes para enero próximo.

     En su boletín número 55 anunció que "preventivamente" al iniciar el año emitirá bonos en dólares y en euros ante la posibilidad de que en el transcurso del año "los mercados se pueden cerrar". 

    "Lo que queremos es asegurar que el financiamiento del gobierno esté en la Tesorería", dijo el subsecretario Yorio.

    En otras palabras, lópez tomará la deuda externa autorizada para 2021 con prisa, porque eso de que "los mercados se puedan cerrar" significa que impera el temor de que México pierda su nivel crediticio.

    Preferirá pagar intereses por tener el dinero guardado antes de usarlo, por el miedo a que después ya no le quieran prestar.

    ¿Cuáles son las razones de este temor?

    Son varias, pero principalmente dos:

    1.- El agotamiento del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios, de 297 mil millones, la ordeña de fideicomisos hasta secarlos, y los adeudos fiscales por 100 mil millones pagados por grandes empresas que los estaban litigando. En total significaron, los tres rubros, más de 400 mil millones de pesos. Una masa monetaria que aportó oxigeno en 2020, pero que el próximo año sólo será un gordo boquete, pues ya no se repetirá. 

    2.- Que como todos sabemos, el gobierno de lópez no tiene un plan para la reactivación económica y su única expectativa es que el crecimiento de la economía de Estados Unidos nos arrastre a flote. Pero con el ataque frontal a los acuerdos en materia de generación de energía eléctrica, violatorio al tratado aunque lópez diga que tiene otros datos, el gobierno está torpedeando cualquier intención del capital extranjero de invertir en México. Es un harakiri. Y puede significar un conflicto mayor con los socios comerciales.

    En síntesis, con el agua al cuello y espantando al salvavidas.

    Un reflejo ya visible de la crisis en los mercados es que la Bolsa Mexicana de Valores ha perdido 100 mil millones de dólares entre diciembre de 2019 y septiembre de 2020.

    Y apunte usted un particular ingrediente, de película de terror: una característica distintiva de los empréstitos adquiridos por lópez es que tienen el sello DPL (Development Policy Loan),  que en español significa Préstamo de Política de Desarrollo, o lo que es lo mismo, son instrumentos de financiamiento general que no va ligado a algún proyecto específico.

    En cristiano se traduce como dinero del que lópez puede disponer discrecionalmente, a su antojo y para los fines que personalmente decida. 

    La mentira sobre la deuda no es pequeña.

Por: Redacción2

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