Pesimistas en torno a la seguridad en México

La percepción ciudadana es fundamental en la dinámica diaria de cualquier sociedad. En particular, la manera en la que se percibe la situación de seguridad pública está ligada a temas de convivencia en el entorno cercano, a la confianza en las instituciones de seguridad y a las acciones gubernamentales para disminuir el riesgo de sufrir delitos. Es decir, impacta directamente en la calidad de vida de las personas.1 Por su relevancia, este artículo plantea las siguientes preguntas: ¿Cómo se percibió la seguridad pública en 2020, año marcado por la pandemia de covid-19 y las medidas de aislamiento social en México? ¿Cambió respecto a 2019? ¿Confiamos en las instituciones de seguridad local? Y finalmente, ¿se puede mejorar la percepción y confianza en esas instituciones?

Con base en la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana (ENSU)2 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) se realizó un análisis espacial descriptivo en el que se exponen mapas temáticos de la concentración a nivel municipal y estatal de las respuestas a las cuatro primeras preguntas. Además, se plantean hipótesis relacionadas con variaciones en la percepción; finalmente, se presentan propuestas para mejoras institucionales. Ejercicios como la ENSU nos dan un buen parámetro del sentir de la sociedad respecto a este tema.

Para empezar, la percepción municipal de que la inseguridad seguirá igual de mal o empeorará en los siguientes 12 meses aumentó en 2020. Sobresalen incrementos en ciudades como Tijuana, Baja California; León, Guanajuato; San Luis Potosí, SLP, y Ecatepec, Estado de México. En ellas, ocho de cada 10 ciudadanos encuestados esperan un 2021 con mayores niveles delictivos. Este resultado no es casualidad: los municipios mencionados y las entidades a las que pertenecen tuvieron altos niveles de violencia y prevalencia delictiva durante 2019 y 2020. A partir de lo anterior, la ciudadanía considera que 2021 será aún más complejo en términos de seguridad.

Municipios del centro y del norte del país consideran que habrá un incremento en la delincuencia respecto a 2019. Esta percepción se ve impactada tanto por acciones de grupos de la delincuencia organizada como por delitos comunes que ocurren en el entorno cercano de las personas: su vecindario, su camino al trabajo o sus lugares de esparcimiento. Los gobiernos locales deben identificar los delitos con mayor impacto en la percepción local y generar estrategias conjuntas con instituciones estatales y federales para mitigar la actividad delictiva en estos lugares.

No sólo se observa un incremento en la percepción negativa respecto a la delincuencia en los municipios. A nivel estatal también se observa que la delincuencia es el mayor problema al que se enfrenta la ciudadanía, y que los gobiernos locales son poco o nada efectivos para resolverla.

Estados del centro y sur perciben la delincuencia como su mayor problema; además, ven a sus gobiernos como poco efectivos para resolver las problemáticas locales. En contraste, Nuevo León, Coahuila, Yucatán y Tamaulipas los perciben de mejor manera. ¿A qué se debe? ¿Qué acciones mejoraron esta percepción?

Una hipótesis es que la ciudadanía de los municipios y estados con calificaciones más bajas perciben fallas sistémicas en la atención de la delincuencia. Además, instituciones policiales poco sólidas con capacitación insuficiente generan falta de confianza y baja percepción en su efectividad.

¿Qué hacen los gobiernos locales de los estados mejor calificados para ser considerados como efectivos y que haya una percepción de mejora? ¿Qué reformas institucionales han generado impacto?

Un ejemplo concreto es Nuevo León. El siguiente mapa muestra los promedios estatales de confianza en la policía municipal. De manera particular, se analiza la Zona Metropolitana de Monterrey (ZMM).

En principio, si la sociedad percibe a su policía como ineficiente y poco efectiva, habrá una menor confianza en su acción. Por ende, esto se reflejará en la percepción de seguridad.

Sobresale la policía de San Pedro Garza García que cuenta con algo o mucha confianza por parte del 78% de las personas que contestaron la encuesta; le sigue la de San Nicolás de los Garza, lo que las convierte en dos de las corporaciones mejor evaluadas en este aspecto a nivel nacional. En promedio, una de cada dos personas en la ZMM confía en su policía municipal.

El resultado observado no es casualidad, sino reflejo del esfuerzo realizado durante la última década. Estos municipios son referentes a nivel nacional en el diseño de sus instituciones de seguridad pública. La ZMM ha apostado por políticas públicas desde lo local, impulsado a sus corporaciones municipales y generado estrategias metropolitanas conjuntas. Estas acciones han cambiado la percepción que se tiene de ellas, así como su efectividad en la operación diaria.3

Además de los resultados de las policías municipales, la ZMM está desarrollando una corporación denominada “Policía Metropolitana de Investigación de Nuevo León”. De acuerdo con su descripción, esta corporación “busca fortalecer las capacidades de las policías municipales en materia de investigación para apoyar las labores del Ministerio Público y combatir los delitos de alto impacto, reduciendo así la impunidad y garantizando el acceso a la justicia”.4

Lo que se observa en Nuevo León o en Coahuila, así como en Querétaro o en Yucatán, es resultado de propuestas que fortalecen instituciones locales y que impactan positivamente en la percepción de la ciudadanía. Lo que realizan estas entidades —y en casos concretos de otros municipios del país—, es una muestra de la relevancia de acciones puntuales que hacen más efectivas a las instituciones de seguridad mediante el incremento en las capacidades policiales, mejoras en sus condiciones laborales y el uso eficiente de inteligencia mediante el aprovechamiento óptimo de la información generada.

Si como país buscamos incrementar la confianza que la ciudadanía tiene en el gobierno y en la percepción de sus instituciones, las propuestas de solución tienen que venir desde lo local. Propuestas generadas a partir del conocimiento que se tiene de las condiciones particulares de cada ciudad y de cada vecindario: propuestas focalizadas que atiendan estas necesidades.

La percepción no cambia de manera automática, menos aún en un contexto tan complejo como el que estamos viviendo. Se requiere (re)construir instituciones sólidas y confiables que usen de manera eficiente sus recursos y que, además, sean efectivas para lograr sus objetivos. Ante lo criticable que puede ser la política de seguridad nacional, hoy más que nunca, la respuesta viene desde lo local.

José Luis Hernández
Especialista en análisis de seguridad pública e Intervenciones Policiales Basadas en la Evidencia. Estudiante de Doctorado en Security and Crime Science en University College London (UCL).

Con información de Nexos

Por: Redacción2

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