Trabajadoras indocumentadas de Trump le piden clemencia

Nueva York.- Trabajadoras indocumentadas, que aseguran haber trabajado para el presidente de Estados Unidos Donald Trum, decidieron hablar de la experiencia labora que han tenido con el magnate, confesando que siempre ha sido amables con ellas, a pesar de que el empresario sabe de su situación migratoria, por lo que le piden clemencia para ellas y los que están en su misma situación en el país.  

"Somos muchas las personas que hemos trabajado para él, muchas personas indocumentadas también. Que nos dé una oportunidad de una reforma migratoria", reclama Díaz en un mensaje directo al presidente Donald Trump.

Yo le suplicaría (a Trump) que nos vea cómo nosotros trabajamos. No nos da miedo. Por eso salí del hueco donde estaba y floté porque me estaba ahogando, zanja Morales.

Las limpiadoras indocumentadas que desvelaron haber trabajado para el presidente de EE.UU., Donald Trump, Victorina Morales y Sandra Díaz, aseguran en una entrevista con Efe que no tienen miedo a seguir denunciando la situación de los inmigrantes, y declaran que Trump "se ha vuelto loco".

"Cuando lo vi expresarse en televisión. Cómo él se expresaba sobre nosotros (los inmigrantes). Y yo decía: 'pero este hombre está loco'. Si él nos ve allí (en su club de golf trabajando), ¿por qué nos trata así?", se pregunta Morales, guatemalteca de 45 años.

Morales, que coincidió en varias ocasiones con el magnate antes de que este se postulara a la Casa Blanca, cuenta la radical diferencia entre la amabilidad mostrada por Trump en el club de golf y las declaraciones antiinmigrantes que caracterizaron su campaña electoral y estos dos primeros años de mandato.

Al escuchar sus proclamas xenófobas "fue cuando yo dije no. Basta ya, salgo y me muestro que yo soy una", detalla.

Esto, sumado a las humillaciones, abusos, empujones e insultos de su supervisora, fue lo que le motivó a dar la cara por "todos aquellos inmigrantes que sufren lo mismo".

"Si yo salí es por tantas cosas que pasamos en este país y nos aguantamos. Que me disculpen si ellos entienden que yo estoy haciendo un mal. Yo estoy hablando por todo el mundo que estamos aquí. Nosotros no venimos a invadir el país, venimos a trabajar", clama Morales, entre lágrimas.
Morales y Díaz, cuya historia desveló el New York Times la semana pasada, trabajaron para el club de golf que el grupo empresarial del magnate tiene en Bedminster (New Jersey), donde ambas sufrieron agresiones y vejaciones por parte de una de sus compañeras y supervisora que, a diferencia de ellas, sí tenía papeles.

Victorina se encargó del mantenimiento de la casa del presidente en el club privado entre 2013 y la campaña para las elecciones presidenciales de 2016, cuando recibió la orden de que dejaría de limpiar la ropa, los baños y las habitaciones del empresario, algo para lo que nunca obtuvo explicaciones, a pesar de que otras limpiadoras también indocumentadas siguieron trabajando allí.

A la pregunta de si Trump conocía que tenía a indocumentados trabajando para él, extremo que negó varias veces durante la campaña política de 2016 y ya como presidente, Victorina responde que no lo sabe, aunque sostiene que esta situación sí era conocida por numerosos supervisores.

"No podía ser ajeno porque se ve que no somos americanos", narra Sandra Díaz, costarricense de 46 años que trabajó para el club de golf entre 2010 y 2013, entonces de manera ilegal, aunque ya cuenta con papeles de residencia.

EL DEBATE

Por: Xavier Ochoa

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