A la luz expediente penal del homicidio del Padre Maldonado

Este 11 de febrero se cumplen 82 años del homicidio del Padre Jesús Maldonado Lucero y como aportación a la historia y cultura de Chihuahua, el Foro Colegio de Abogados hizo público el expediente original de la causa penal 18/37 que se llevó ante el Juzgado Primero de lo Penal en el Distrito Judicial Morelos. 

El expediente se abrió en contra de Jesús Salcido, que en ese entonces fue presidente municipal de General Trías -Santa Isabel-; el agente de la Policía, Francisco Frescas de la O y Andrés M. Rivera el 12 de febrero de 1937. 

La carpeta incluye documentos diversos como el acta de defunción del Padre Maldonado, el resultado de la necropsia, declaraciones de testigos oculares y la resolución final.

 

Del homicidio del Padre Pedro Maldonado


La declaración de un agente municipal de Chihuahua indica que por instrucciones de su superior se dirigió a General Trías para trasladar a un reo, al llegar a la comunidad busca al presidente Jesús Salcido quién se encontraba acompañado de un grupo de sujetos armados que el declarante relacionó con elementos de la Guardia de Reserva.

El policía pregunta por la persona que debe llevarse a lo cual se le indica con el dedo de un hombre que está boca abajo en un charco de sangre y con varias heridas en la cabeza.

Presuntamente se encuentra en estado de coma y solamente se identifica que sigue con vida por su respiración ronca y convulsiones que lo hacían sangrar más. 

El elemento de seguridad pública, para deslindarse de responsabilidades por las heridas del reo, solicita al edil una carta en donde se confirme que recibe a la persona sumamente herida, el documento aparece al inicio del expediente original. 

Al llegar a Chihuahua con el Padre Maldonado gravemente herido, se le traslada a un hospital de beneficencia pública en dónde es atendido de sus heridas y durante las primeras horas del 11 de febrero pierde la vida. 

En la necropsia de ley se señalan diversas heridas constusas en rostro, mano y espalda; posteriormente se confirman diversas fracturas de cráneo y hemorragias internas que le provocaron la muerte. 

Maldonado Lucero fue enterrado en el Panteón Dolores de Chihuahua, en una fosa del lote particular de la Familia Enríquez y su cuerpo se inhumó el 12 de febrero, ya como parte de una investigación por homicidio.

Uno de los hermanos del Padre Maldonado, Jesús Maldonado acudió al Ministerio Público a declarar sobre los hechos de que tuvo conocimiento, con los nombres que mencionó se comenzó con una serie de indagatorias durante los siguientes días. 

De los testigos que rindieron declaración, entre ellos diversas mujeres incluida a la hermana de Pedro Maldonado, María Luz Maldonado se dedujo que el 10 de febrero de 1937 el presidente municipal Jesús Salcido ordenó al Jefe de la Guardia de Reserva, Rafael Armendáriz, la detención del sacerdote por presuntamente violar la Ley de Cultos al realizar la ceremonia eclesiástica "Miércoles de Ceniza" así como por tener sospechas de que él había sido el responsable de incendiar la escuela de la comunidad por ser "socialista". 

El comandante llegó a un domicilio en el rancho La Boquilla en compañía de diversos sujetos armados, algunos de ellos ebrios según testigos que rindieron declaración. El lugar pertenecía al fallecido Ignacio Loya y ahí, su esposa dio hospedaje al Padre Maldonado quien anteriormente habría celebrado una misa en el lugar. 

Rafael Armendáriz exigió la salida de Pedro Maldonado que en un inicio buscó esconderse al interior de la vivienda. Los hombres que enviaron a detenerlo amenazaron con encender la puerta si el sacerdote no daba la cara y al final, el Padre Maldonado decidió entregarse. 

Varias personas, en su mayoría mujeres se percataron de que guardias de reserva iban por el Padre Maldonado y fueron al lugar para presenciar los hechos y lo acompañaron en el recorrido de La Boquilla a General Trías, el cura caminó durante todo el trayecto al igual que sus acompañantes. 

Dos testigos indicaron que el presidente Jesús Salcido los mandó a llamar para obligarlos a acompañar a los guardias de reserva durante la detención y en su momento les pidieron convencer al Padre Maldonado de salir de la vivienda.

Al llegar a la presidencia municipal, quienes acompañaron al Padre Maldonado Lucero señalaron que Andrés Rivera bajó por las escaleras y tomó al padre del cabello para decirle: "así te queríamos agarrar desgraciado" y posteriormente, el alcalde Jesús Salcido y Francisco Frescas lo golpearon en la cabeza con las cachas de sus armas hasta hacerlo caer y lo llevaron al piso de arriba. 

Algunas mujeres intentaron evitar que lo golpearan, entre ellas su hermana María Luz a quien encerraron en las celdas junto con otras acompañantes y las liberaron al día siguiente, a otras más las dejaron fuera de la presidencia municipal.

 

Del proceso penal


Tras las declaraciones que se recabaron por el Ministerio Público, no fue sino hasta 1938 que se solicitó a un juez liberar órdenes de aprehensión en contra de Jesús Salcido, Francisco Frescas de la O, Andrés M. Rivera, Rafael Armendáriz y diversos guardias que lo ayudaron a realizar la detención: Lázaro Romero, Jesús Flores, Tirso Trevizo y Alberto López. 

El 3 de noviembre se ejecutan las órdenes de aprehensión para Salcido, Frescas y Rivera quienes ingresan a la Penitenciaría de Chihuahua bajo la medida cautelar de prisión preventiva por el delitos de homicidio. 

Los tres rindieron declaración ante las autoridades, Jesús Salcido refirió que el 10 de febrero ordenó a Rafael Armendáriz la detención del Padre Maldonado por violación a la Ley de Cultos y por sospechar de él como responsable de incendiar la escuela de General Trías.

Indicó que el cura se opuso a la detención cuando llegó a la presidencia y que trató de aventarse en contra de la policía con el apoyo de las mujeres que lo acompañaban, dado que comenzaron a golpear a los guardias con platos y demás objetos, las autoridades se vieron en la necesidad de golpear al sacerdote y subirlo al segundo piso en dónde se quedó quieto y a algunas de las mujeres fueron encerradas hasta la mañana siguiente. El edil agregó que el día de la declaración fue cuándo se enteró de la muerte del eclesiástico.

Rafael Armendáriz argumentó que recibió la orden del presidente municipal para detener al Padre Maldonado por lo que se dirigió al rancho La Boquilla en compañía de Lázaro Romero, Jesús Flores, Tirso Trevizo, Alberto López, Cipriano Corona y Guillermo Márquez. Dijo que tuvieron que golpear al padre cuando esté llegó a la presidencia pues se resistió a entrar y las mujeres que iban con él comenzaron a atacar con platos y objetos diversos. Las personas que lo acompañaron en la tarea de aprehensión también ofrecieron la misma declaración.


De la judicialización del caso


Tras las declaraciones que se recabaron por el Ministerio Público, no fue sino hasta 1938 que se solicitó a un juez liberar órdenes de aprehensión en contra de Jesús Salcido, Francisco Frescas de la O, Andrés M. Rivera, Rafael Armendáriz y diversos guardias que lo ayudaron a realizar la detención: Lázaro Romero, Jesús Flores, Tirso Trevizo y Alberto López. 

El 3 de noviembre se ejecutan las órdenes de aprehensión para Salcido, Frescas y Rivera quienes ingresan a la Penitenciaría de Chihuahua bajo la medida cautelar de prisión preventiva por el delitos de homicidio. 

Los tres rindieron declaración de nueva cuenta ante las autoridades, Jesús Salcido indicó que el día que ordenó la detención se ausentó un momento para ir a los teléfonos y al regresar el Padre Maldonado ya se encontraba golpeado en las escaleras de la presidencia. Mencionó que Rafael Armendáriz lo llevó ya con golpes visibles y el comandante de la Guardia de Reserva nunca reportó el proceso de aprehensión.

Andrés Rivera testificó haber estado en la presidencia el día del arresto para enterarse de lo que ocurrió en la escuela un día antes, estuvo en el segundo piso con los ciudadanos Martino Solís, Delfino Gómez, Arnulfo Parada y Primitivo Estrada y al percatarse del escándalo que había en la planta baja decidió asomarse, en ese momento vio al Padre Maldonado herido en las escaleras solo con Rafael Armendáriz. Nunca vio al presidente municipal y tampoco portaba armada pues dijo que no era servidor público. 

Francisco Frescas declaró que si bien ayudó a la detención del Padre Maldonado, nunca utilizó su arma para golpear a nadie y por el contrario, se dedicó a llevar a algunas mujeres a las celdas, cuándo volvió ya estaba el Padre Maldonado herido. 

En los siguientes días se realizaron careos entre los tres detenidos por las construcciones en sus declaraciones, todos reafirmaron lo que dijeron a las autoridades al momento de su arresto.


Del la liberación de los presuntos homicidas


Andrés M. Rivera solicitó ante el juez la presencia de quienes estuvieron con él cuando se detuvo al Padre Maldonado: Martín Solís, Delfino Gómez, Primitivo Estrada y Arnulfo Parada, este último como Secretario de la Presidencia de General Trías. Todos respaldaron a Rivera al indicar que se encontraba con ellos cuando llevaron a Pedro Maldonado al edificio y se retiraron cuando comenzó el escándalo. 

A su vez, presidentes y secretarios de comités ejidales de las regiones de Riva Palacio, Villa Cuauhtémoc, Gran Morelos y General Trías enviaron un carta al gobernador de ese entonces, Gustavo L. Talamantes para solicitar que dejara en libertad a Jesús Salcido, Francisco Frescas y a Andrés Rivera por considerar que no había elementos para tenerlos en prisión y asegurando que las personas que declararon en contra de ellos tenían revanchismo y deseo de venganza. 

El juez local permitió el 21 de noviembre de 1938 la salida de Andrés M. Rivera bajo fianza por un pago de 4 mil pesos mientras que a Jesús Salcido y Francisco Frescas les concedió la libertad bajo fianza el 26 de noviembre con un monto a pagar de mil pesos para cada uno; Lorenzo Crosby sirvió de aval para los tres al poner diversas propiedades en garantía. 

El proceso siguió abierto y como parte de él, Andrés Rivera utilizó las declaraciones de las personas que anteriormente llamó a comparecer ante el juez para argumentar que a él lo involucraron en los hechos por mero revanchismo pues previamente había sido presidente municipal de General Trías y durante ese tiempo censo dentro de los bienes nacionales la casa cural y expulsó al Padre Maldonado junto con su hermana María Luz, ello habría dado pie a que el sacerdote se revelara en diversas ocasiones en contra del gobierno. 

Posteriormente, el 27 de julio de 1944 el juez local determinó suspender el proceso penal en contra de Andrés M. Rivera y socios, dejándolos en absoluta libertad. 


Pedro Maldonado Lucero murió a los 42 años y por la forma en que perdió la vida se le consideró como un mártir. 

El 22 de noviembre fue declarado beato por el Papa Juan Pablo II y canonizado el 21 de mayo del 2000; es el primer mártir y santo de Chihuahua.

Por: Yuriana Cárdenas

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