
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La negativa en la ratificación del T-MEC por parte de Estados Unidos podría provocar más casos como el de Toyota en México, con la reubicación de líneas de producción, o incluso escenarios más graves como el de Nissan, cuya planta en Morelos cerró, prevén casas de análisis.
Derivado de que la Unión Americana presentó su postura sobre el acuerdo comercial más importante del mundo, el área de análisis de Skandia detalló que el sector automotriz es el más vulnerable ante la no ratificación, debido a que depende de cadenas de suministro “altamente integradas”, en las que un vehículo “puede cruzar la frontera entre México, Estados Unidos y Canadá” varias veces antes de llegar al consumidor final.
“Tan solo la industria automotriz representa cientos de miles de millones de dólares en producción anual y millones de empleos directos e indirectos. La incertidumbre generada por las revisiones anuales también puede retrasar nuevas inversiones extranjeras, ya que las empresas requieren estabilidad jurídica para instalar nuevas plantas o ampliar sus operaciones”, señaló.
De hecho, el área de análisis prevé que grandes fabricantes “como General Motors, Ford, Stellantis, Toyota y Volkswagen” podrían verse obligados a replantear parte de sus estrategias de producción si persiste la incertidumbre sobre el marco comercial de Norteamérica.
Para el área de análisis de Banco Base es seguro que “otras armadoras posterguen decisiones de inversión o evalúen opciones de relocalización”.
“El anuncio de Toyota ilustra que este riesgo no se limita a empresas con bajo contenido estadounidense: incluso aquellas con mayor integración regional pueden optar por reubicar producción ante la incertidumbre sobre el marco regulatorio futuro”, sostiene.
Y es que las armadoras con menor contenido estadounidense enfrentan una presión mayor, ya que tienen menos margen de ajuste para absorber los cambios derivados de un entorno comercial incierto.
“Para México, las consecuencias serían directas: menores exportaciones automotrices, contracción de la inversión extranjera directa en el sector y deterioro del empleo formal manufacturero”, recalcó.
El área de análisis de Banco Base, a cargo de Gabriela Siller, sostuvo que ante este panorama, la tercera ronda de negociaciones del T-MEC, programada para la semana del 20 de julio en la Ciudad de México, es la más relevante para el sector automotriz desde el inicio del proceso de revisión.
Lo que se defina en esa mesa de negociación determinará si la incertidumbre comienza a disiparse o si continúan acumulándose señales que lleven a más empresas a frenar inversiones, indicó.
Con información de: Proceso.