
Con la aparición del fenómeno climático de El Niño que se fortalece en el océano Pacífico, especialistas en el tema advierten que podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte hacia finales de 2026, con posibles efectos en México relacionados con la disponibilidad de agua, la agricultura, los precios de alimentos y la gestión gubernamental de emergencias.
De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), se prevé que este evento alcance su mayor intensidad durante el invierno del hemisferio norte, lo que impactará a el país en los próximos meses, sequías, inundaciones y cambios en el sector agropecuario que podrían afectar la economía de los mexicanos
Según investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), este fenómeno aumentará la probabilidad de disminución de precipitaciones, períodos de calor intenso, mayor riesgo de incendios forestales y cambios en la actividad de huracanes, poniendo en jaque a aquellas zonas que ya enfrentan problemas de sequía o estrés hídrico, debido a una posible reducción en la recarga de presas, ríos y acuíferos.
Además, las altas temperaturas podrían afectar los ecosistemas, aumentar la presencia de incendios y generar presión sobre los servicios de agua potable.
Esto sin duda impactará en el sector agropecuario pues se prevé que reduzcan los rendimientos de cultivos y aumenten los costos de producción, lo que eventualmente podría reflejarse en el precio de alimentos básicos. También otras actividades como la pesca, la generación de energía y el abastecimiento de agua para actividades productivas se verán afectados.
Es por esto que “El Niño”, representa un reto para los gobiernos federal y estatales, pues ante este panorama deberán responder a las posibles crisis relacionadas con agua, incendios, apoyo al campo y atención a comunidades afectadas y a unos meses de comenzar el periodo electoral, se espera que sea utilizado para el debate político.
Y aunque especialistas han señalado que la intensidad exacta de El Niño todavía tiene incertidumbres, existe una alta probabilidad de que permanezca activo durante los primeros meses de 2027, por lo que el país debe fortalecer sus estrategias de adaptación climática, mejorar el manejo del agua y preparar planes de respuesta para reducir los efectos sociales y económicos que pueda generar el fenómeno.