
CULIACÁN, Sin., (apro) .- El penal de Aguaruto fue escenario de una nueva riña entre internos que dejó tres reos heridos y un despliegue de fuerzas de seguridad en la zona al poniente de la ciudad.
El reporte de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) confirmó el saldo de los interno heridos, luego de una riña en los módulos 4 y 28, alrededor de las 10:00 de la mañana.
Los heridos fueron trasladados de emergencia al Hospital General de Culiacán, en medio de un fuerte despliegue de seguridad.
Tras el enfrentamiento, del que se reportaron disparos de arma de fuego, se desplegó un operativo que incluyó el sobrevuelo de un helicóptero.
Apenas en junio pasado, un par de riñas dejaron saldo de tres reos asesinados, lo que derivó incluso en más cateos al interior del lugar.
En ese junio, en días consecutivos, se registraron enfrentamientos, supuestamente entre grupos rivales que se disputaban el control del penal, el cual ha sido señalado en diversos informes como uno de los más inseguros del país y que opera con un “autogobierno”.
En total, en el primer semestre del año, se han realizado por lo menos 20 esculques y en todos se han asegurado armas de fuego y equipos de radiocomunicación, celulares y hasta internet satelital de Star Link.
Con información de: Proceso.

El periodista Ramón Alberto Garza García, director de “Código Magenta", narró cómo fue que ocurrieron los hechos del narcolaboratorio encontrado en Morelos, señalando también como personaje central a Guillermo Zuani Portillo, ex fiscal antisecuestros de Chihuahua.
Según Garza Gracía, quien se basó en la línea de investigación de Estados Unidos, la responsabilidad recae en el mismo Zuani, a quien por cierto, le habían retirado la visa anteriormente por investigaciones del país vecino, pero como un intento de quedar bien con los Estados Unidos, les indicó en donde se encontraba el narcolaboratorio.
Además de esto, y como doble jugada, el ex fiscal dio aviso a los criminales pertenecientes al Cártel del Chapo Isidro, para que escaparan del lugar y no lograran detección alguna, quienes a su vez, terminaron con la vida de los agentes de la AEI y los dos operadores extranjeros, como aviso a los Estados Unidos para que no realicen operaciones.
