
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Un juez federal condenó a Juan Antonio Cisneros Morales, alias “el Dedos” o “El dedotes” y a Israel Jiménez Ávila, alias “Yeye” con 11 años de prisión y un mes por la tentativa de homicidio contra el periodista Ciro Gómez Leyva, conductor en Radio Fórmula.
El jurista determinó que el delito se cometió con la finalidad de limitar y menoscabar el derecho a la libertad de expresión. Además, la pena también contempla el delito de asociación delictuosa para desarrollar el crimen.
La sentencia tuvo lugar en una audiencia de procedimiento abreviado, realizada hoy, en el Centro de Justicia Penal Federal, ubicado en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México.
En la investigación de intento de homicidio se han obtenido sentencias condenatorias en contra de 11 personas por su participación en el atentado en contra de la vida del periodista, entre ellos, Héctor Eduardo Martínez Jiménez, alias “El Bart” y Pool Pedro Francisco Gómez Jaramillo, alias “El Pool”.
Durante el proceso, la Fiscalía General de la República (FGR) indicó que, según las declaraciones de algunos de los sentenciados, el presunto autor intelectual del atentado contra Ciro Gómez Leyva fue Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Con información de: Proceso.

El periodista Ramón Alberto Garza García, director de “Código Magenta", narró cómo fue que ocurrieron los hechos del narcolaboratorio encontrado en Morelos, señalando también como personaje central a Guillermo Zuani Portillo, ex fiscal antisecuestros de Chihuahua.
Según Garza Gracía, quien se basó en la línea de investigación de Estados Unidos, la responsabilidad recae en el mismo Zuani, a quien por cierto, le habían retirado la visa anteriormente por investigaciones del país vecino, pero como un intento de quedar bien con los Estados Unidos, les indicó en donde se encontraba el narcolaboratorio.
Además de esto, y como doble jugada, el ex fiscal dio aviso a los criminales pertenecientes al Cártel del Chapo Isidro, para que escaparan del lugar y no lograran detección alguna, quienes a su vez, terminaron con la vida de los agentes de la AEI y los dos operadores extranjeros, como aviso a los Estados Unidos para que no realicen operaciones.
