En 2024, se registraron 22 mil 031 muertes fetales en México, de las cuales, el 81.8 % ocurrió antes del parto y el 16.8 % sucedió durante el proceso. Entre las principales causas de los fallecimientos se identificaron afectaciones al feto por factores maternos y complicaciones del embarazo, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En su informe sobre la mortalidad fetal para la elaboración de programas de salud materno-infantil, el instituto indicó que el 37.8 % de las muertes fueron del sexo femenino, mientras que el 52.7 % fue masculino y en el 9.5 % de los casos no se especificó el sexo.
La entidad más afectada fue Colima, pues registró la tasa más alta por cada 100 mil mujeres de 15 a 49 años, con un 86.5, según cifras.
El Inegi indicó que la tasa nacional de embarazos que culminaron en muerte fetal fue de 62.9 por cada 100 mil mujeres de entre 15 y 49 años, considerando la información complementaria de la Secretaría de Salud. Sin esta captación adicional, la tasa sería de 46.6.
En relación con los nacidos vivos, la tasa nacional de fallecimientos fetales fue de 15.6 por cada mil nacidos vivos, cifra que desciende a 11.6 con la captación tradicional.
En cuanto a las entidades federativas más afectadas, Colima se posicionó como la entidad con la tasa más alta, registrando 86.5 defunciones fetales por cada 100 mil mujeres en edad fértil.
Le siguen San Luis Potosí con 84.9 y el Estado de México con 82.7. En contraste, Oaxaca presentó la tasa más baja con 27.8, seguida de Zacatecas (39.3) y Quintana Roo (40.0).
La mayoría de las muertes fetales, el 81.8 %, ocurrieron antes del parto. Un 16.8 % sucedió durante y en el 1.4 % de los casos no se especificó el momento, según el Inegi.
Las principales causas de muerte fetal fueron las afectaciones al feto por factores maternos y complicaciones del embarazo, trabajo de parto y parto, representando el 44.7 % de los casos. Otros trastornos originados en el periodo perinatal le siguieron con un 26.6 %.
El 11. 2 % se debió a trastornos relacionados con la duración de la gestación y el crecimiento fetal, mientras que el 8.1 % a trastornos respiratorios y cardiovasculares específicos del periodo perinatal.
En tanto, 6 % fue por malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas.
En cuanto al lugar de atención, la Secretaría de Salud y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) atendieron conjuntamente el 58.7 % de las madres que sufrieron defunciones fetales, mientras que las unidades médicas privadas atendieron el 12.6 %.
Por edad gestacional, las muertes fetales intermedias (20 a 27 semanas) representaron el mayor porcentaje con 37.8 %, seguidas por las tardías (28 semanas o más) con 34.5 % y las precoces (12 a 19 semanas) con 27.1 %.
El 63.1 % de los fetos pesaba menos de mil 001 gramos al momento de la defunción.
En cuanto al sexo, el 52.7 % de los fetos eran masculinos y el 37.8 % femeninos, mientras que el sexo no se especificó en el 9.5 % de los casos.
El grupo de edad de las madres con la mayor incidencia de defunciones fetales fue el de 20 a 24 años, con un 24.40 %, seguido por el de 25 a 29 años (22.59 %) y el de 30 a 34 años (19.26 %). En conjunto, estos tres grupos suman el 66.25 % del total.
El 79.8 % de las mujeres recibió atención médica prenatal. De ellas, el 62.9 % tuvo entre 1 y 5 consultas. El 93.7 % de las muertes fetales correspondió a embarazos únicos.
El parto vaginal espontáneo fue el más común con 59.2 %, seguido de la cesárea con 18.1 %. El 70.2 % de los partos fue atendido por personal médico gineco-obstetra.
Sobre las características sociodemográficas de las madres, el 96.8 % eran de nacionalidad mexicana, el 89.8 % no habla lengua indígena, el 52.4 % vivía en unión libre.
En cuanto al nivel de escolaridad más frecuente, fue secundaria (completa e incompleta) con 32.1 %, y el 63.8 % de las madres declaró no trabajar.
Con información de Animal Político.