CIUDAD DE MÉXICO (apro).— El 1 de septiembre de 2025 entrará en funciones el Tribunal de Disciplina Judicial (TDJ), fecha que coincide con la entrega del primer informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Con este arranque, se concreta uno de los cambios centrales de la reforma judicial aprobada en 2024, que modificó la manera en que se vigila y sanciona a jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial de la Federación.
El TDJ asumirá la responsabilidad de investigar y sancionar a ministras, ministros, magistradas, magistrados, juezas y jueces del Poder Judicial de la Federación. Este órgano será la instancia encargada de detectar y resolver faltas administrativas graves, actos de corrupción, conductas indebidas y retrasos injustificados en la resolución de asuntos judiciales.
El tribunal podrá recibir denuncias de cualquier persona o autoridad, evaluar su sustento y dictar sanciones que van desde amonestaciones públicas o privadas, hasta suspensiones, inhabilitaciones o destituciones de cargos. Cuando se detecten faltas que constituyan delitos, el tribunal dará vista al Ministerio Público y, en casos graves, podrá solicitar que la Cámara de Diputados inicie un proceso de juicio político.
Con esta facultad, el TDJ se convertirá en la última instancia disciplinaria dentro del Poder Judicial, asegurando que los integrantes de los órganos jurisdiccionales respondan de manera clara ante irregularidades.
El TDJ trabajará de manera colegiada y estará dividido en Pleno y comisiones. El Pleno será el órgano máximo de decisión y resolverá en segunda instancia los casos que no hayan sido atendidos en comisiones. Estas últimas estarán conformadas por tres magistrados que analizarán los expedientes, las pruebas y los alegatos de defensa de las personas juzgadoras señaladas.
Las resoluciones que emita el tribunal serán definitivas e inatacables. Esto significa que no habrá otra instancia dentro del Poder Judicial que pueda revertirlas, con el objetivo de garantizar certeza en las decisiones disciplinarias.
El TDJ contará también con órganos auxiliares:
El Tribunal de Disciplina Judicial comenzará sus actividades el 1 de septiembre de 2025, fecha en que dejará de operar el Consejo de la Judicatura Federal (CJF) en su función de vigilancia y disciplina. La transición entre ambos órganos se dio como parte de la reforma judicial aprobada en 2024, que buscó separar las tareas de administración y las de disciplina dentro del Poder Judicial.
El Tribunal estará compuesto por cinco magistrados electos por voto popular, quienes tendrán un mandato de seis años sin posibilidad de reelección. La presidencia del tribunal se renovará de manera rotativa cada dos años entre sus integrantes, lo que busca dar equilibrio a la conducción del organismo.
Durante las elecciones extraordinarias del 1 de junio de 2025, organizadas por el Instituto Nacional Electoral, resultaron electos:
Los cinco magistrados ejercerán sus funciones con independencia y no podrán ser reelectos al término de su periodo. Con ello, el tribunal busca asegurar que las resoluciones se tomen sin intereses de continuidad personal ni de grupo.
La elección del 1 de junio de 2025 marcó la primera vez que magistrados de un órgano disciplinario del Poder Judicial fueron seleccionados por sufragio universal. Las y los candidatos presentaron sus perfiles en campañas organizadas en los medios de comunicación oficiales, con espacios de difusión equitativos. El Instituto Nacional Electoral supervisó el proceso y validó los resultados.
La participación ciudadana definió directamente a las personas responsables de sancionar y vigilar a los integrantes de la judicatura, introduciendo un nuevo esquema de control y legitimidad en la impartición de justicia.
La creación del TDJ fue resultado de la reforma judicial aprobada en noviembre de 2024, que dividió las funciones del Consejo de la Judicatura Federal en dos órganos distintos:
Con esta separación, se busca que las labores de vigilancia y sanción se realicen de manera independiente a las funciones administrativas y de gestión. Esto pretende evitar conflictos de interés y fortalecer la rendición de cuentas dentro del Poder Judicial.
El TDJ se convertirá en la máxima autoridad disciplinaria y contará con herramientas legales para garantizar que las faltas sean sancionadas de manera definitiva. Sus resoluciones podrán implicar la separación inmediata del cargo o la inhabilitación de jueces y magistrados, lo que representa un cambio significativo frente al esquema anterior en el que el CJF concentraba funciones administrativas y disciplinarias.
Asimismo, al contar con un órgano de evaluación del desempeño judicial, se pretende que los procesos internos de supervisión sean continuos y medibles. Los indicadores sobre puntualidad en las sentencias, eficiencia en la tramitación de asuntos y respeto a la normatividad servirán como criterios objetivos para la actuación del tribunal.
Otro rasgo característico del TDJ es su presidencia rotativa. A diferencia de otros tribunales en México, donde el presidente suele ejercer un periodo completo de cuatro años o más, en este caso cada dos años uno de los cinco magistrados asumirá la presidencia. La primera etapa estará encabezada por Celia Maya García. Posteriormente, la responsabilidad se turnará entre los demás integrantes.
Este mecanismo busca evitar que una sola figura concentre el poder y garantizar que todas las voces dentro del tribunal tengan oportunidad de dirigir la agenda y prioridades de la institución.
Con información de Proceso.