SAN SALVADOR (AP).- El presidente salvadoreño Nayib Bukele celebró el sábado que El Salvador llegó a mil días sin homicidios desde que asumió el poder el 1 de junio de 2019 y llamó a reflexionar sobre el pasado del país, cuando las pandillas aterrorizaban a la población con total impunidad.
“Mil días sin homicidios. Me recomendaron hacer una cadena nacional y dar un discurso para conmemorar este hito histórico: mil días sin homicidios desde el inicio de nuestro Gobierno. Pero creo que, en lugar de discursos, lo mejor es que hoy reflexionemos sobre lo que nuestro país ha vivido y sobre todas las fuerzas que intentaron impedir que llegáramos hasta aquí”, escribió el mandatario en la red social X.
Bukele señaló que El Salvador se encamina a convertirse en uno de los países más seguros del mundo.
Luego que en tan solo un día, el 27 de marzo de 2022, las pandillas asesinaron a 62 personas en todo El Salvador, el Congreso aprobó el estado de excepción a solicitud de Bukele, con el fin de combatir a las pandillas, que por más de tres décadas habían aterrorizado a la nación centroamericana.
Las pandillas operaban en 90% del territorio, donde impartían su propia justicia con la consigna de “ver, oír y callar”, recaudaban casi 2 mil millones de dólares en extorsiones y asesinaban a los que no les pagaban.
En los días que siguieron a la declaratoria del régimen de excepción, miles de soldados y policías con fusiles M-16, apoyados por camiones artillados, hicieron registros casa por casa en populosos barrios. Montaron barricadas con púas y no permitían ni el ingreso ni la salida de nadie.
Más de 30 mil efectivos uniformados siguen desplegados en las calles.
El gobierno también decretó la emergencia en las cárceles, donde por orden de Bukele los reclusos permanecían en sus celdas “sin poder ver ni un rayo del Sol”. Les decomisaron las colchonetas para dormir y el presidente advirtió a las pandillas que, si aumentaban los homicidios, les quitaría la comida a sus compañeros en las cárceles.
Además, ordenó la construcción del Centro de Confinamiento al Terrorismo, una de las prisiones de máxima seguridad más grandes de Latinoamérica con capacidad para 40 mil reclusos y en la que hay 20 mil.
La Mara Salvatrucha (MS-13) y la pandilla Barrio 18 están consideradas dentro de El Salvador como organizaciones terroristas por decisión de la Corte Suprema de 2015. Ese año, con 6.656 asesinatos y una tasa de homicidios de 106 por 100 mil habitantes, fue uno de los más violentos en la historia salvadoreña y el más sangriento desde la guerra civil.
El Salvador cerró el 2024 con una cifra mínima récord de 114 homicidios, un promedio diario de 0,3. En lo que va de 2025, se han registrado 52 homicidios, que incluyen tres en la categoría de “intervenciones legales”, que el gobierno de Bukele no contabiliza.
El régimen de excepción suspende derechos fundamentales como el de ser informado de los motivos de la detención o el de tener acceso a un abogado. Además, las fuerzas de seguridad pueden intervenir las telecomunicaciones sin orden judicial y se prolonga la detención sin audiencia judicial de 72 horas a 15 días.
Con la llegada de Bukele al poder, el Congreso también reformó el Código Penal para tipificar como delito la pertenencia a una pandilla, lo cual conlleva una pena de entre 20 y 40 años de prisión. Los cabecillas pueden recibir condenas de hasta 60 años tras las rejas.
Desde que entró en vigor el régimen de excepción, las autoridades dicen haber capturado más 88.800 personas acusadas de pertenecer o tener presuntos vínculos con las pandillas. Bukele ha dicho que 8 mil inocentes han sido liberados.
Organizaciones defensoras de los derechos humanos han registrado más de 6 mil denuncias efectuadas por víctimas bajo el régimen de excepción y dicen haber documentado que 442 personas han muerto bajo custodia de las autoridades.
La ONG Socorro jurídico Humanitario sostiene que el “94% de las personas no tenían perfil de pandilleros”.
con información de: Proceso.