
La alcaldía Iztapalapa ya se alista para la 183 Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, una de las celebraciones religiosas y comunitarias más importantes de México, que cada año congrega a miles de fieles, vecinos y visitantes durante la Semana Santa.
Para la edición de 2026, la organización comunitaria inició desde principios de año con el proceso de selección de actores, preparación física y espiritual, así como la adecuación de los escenarios donde se desarrollará la representación.
La escenificación es coordinada por el Comité Organizador de Semana Santa en Iztapalapa A.C. (COSSIAC) y cuenta con la participación directa de habitantes de los ocho barrios originarios: San Lucas, San Pedro, San Miguel, San Pablo, San Ignacio, San José, La Asunción y Santa Bárbara.
Entre los protagonistas de este año se encuentra Arnulfo Eduardo Morales Galicia, quien interpretará el papel de Jesús, uno de los personajes centrales del viacrucis que culmina en el Cerro de la Estrella.
La Pasión de Cristo en Iztapalapa es una tradición comunitaria que involucra a miles de personas en labores de actuación, logística, vestuario, escenografía y organización.
En total participan más de 5,000 personas, entre actores, voluntarios y vecinos, mientras que 135 personajes con parlamento son seleccionados mediante un riguroso proceso.
Los requisitos para formar parte del elenco principal incluyen ser originario de alguno de los ocho barrios, ser soltero y no tener tatuajes ni perforaciones, además de demostrar una conducta respetuosa y compromiso con la tradición.
Uno de los procesos más exigentes es el que enfrentan los aspirantes al papel de Jesús.
Durante semanas, los participantes realizan entrenamientos físicos en el Cerro de la Estrella, donde cargan una cruz de madera de aproximadamente 90 kilogramos y recorren diariamente las pendientes del cerro para simular el viacrucis que se escenificará el Viernes Santo.
Además de la preparación física, los actores participan en misas dominicales, encuentros de reflexión y ensayos espirituales, con el objetivo de comprender el significado de los personajes que interpretarán.
La representación se desarrolla en diversos puntos emblemáticos de la alcaldía.
Las actividades comienzan en la Macroplaza de Iztapalapa y la parroquia de San Lucas, mientras que el momento culminante ocurre en el Cerro de la Estrella, acondicionado como el Monte Calvario para recrear la crucifixión.
Las calles de la demarcación se transforman durante varios días en escenarios bíblicos que narran los episodios centrales de la Semana Santa, desde la entrada de Jesús a Jerusalén hasta su resurrección.
La tradición tiene su origen en 1833, cuando los habitantes de la zona realizaron una promesa al Señor de la Cuevita para agradecer el fin de una epidemia de cólera. Desde entonces, la representación se realiza cada año y con el tiempo se convirtió en una de las manifestaciones culturales más importantes del país.
En diciembre de 2025, la celebración recibió un reconocimiento internacional al ser inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, distinción que destaca su valor histórico, cultural y comunitario.
Como parte de los preparativos para la edición 2026, el comité organizador lanzó una convocatoria abierta para participar como nazarenos, mujeres de pueblo, romanos y hebreos.
Las inscripciones se realizarán el domingo 8 de marzo a las 17:00 horas en la Casa de Ensayos, ubicada en Segunda Cerrada de Aztecas número 7, en el barrio La Asunción.
La representación se realizará durante la Semana Santa con el siguiente calendario principal:
Domingo de Ramos (29 de marzo): Entrada de Jesús a Jerusalén.
Jueves Santo (2 de abril): Última Cena, traición de Judas y arresto.
Viernes Santo (3 de abril): Viacrucis por los ocho barrios y crucifixión en el Cerro de la Estrella.
Sábado de Gloria y Domingo de Resurrección (4 y 5 de abril): cierre de las actividades con la resurrección de Cristo.
Con casi dos siglos de historia, la Pasión de Cristo en Iztapalapa continúa siendo un ejemplo de organización comunitaria, fe y tradición, una celebración que cada año transforma las calles de la alcaldía en uno de los escenarios religiosos más importantes de América Latina.
Con información de El Economista.