Tips en Cascada, 09 de marzo del 2026.

-8M: hubo menos daños
-Madres, hermanas, niñas
-Pintas de los agresores 
-Acuerdo Cruz y Montiel 

Este domingo concluyó la marcha del 8 de marzo, dónde independientemente de los eventos que hubo a nivel nacional y concretamente en la Ciudad de México, en Chihuahua hay que apuntar que, a diferencia de años pasados, en esta conmemoración hubo menos vandalismo y destrozos, aunque fueron evidentes las pintas y daños a muchos negocios, establecimientos particulares pero el blindaje de los edificios públicos, principalmente en Palacio de Gobierno, operó y funcionó como. Incluso, no lo tenían pensado ni las mismas autoridades, que tuvieron una presencia discreta pero efectiva, haciendo un par de detenciones, y eso de varones que se infiltraron en la marcha, con el evidente propósito de incitar a la violencia.
Pero hay un dato que se hizo visible y que llama la atención y es muy importante poder diferenciar: en la columna de la marcha, había dos tipos de manifestaciones y objetivos: las mujeres que fueron por voluntad a defender su posición como género en estos tiempos tan difíciles donde la violencia contra ellas, la misoginia, el maltrato e incluso el feminicidio, están como una pandemia en unos problemas sociales más graves que se viven en la actualidad.
Así, se observaron a esas hijas y a esas niñas que se contaron por cientos y que decidieron participar en la celebración del 8M, y su nivel de protesta quedó impreso totalmente, valiente admirable y digno de describir y de contar.
Y la otra parte de las participantes, pero minúscula, de las que se infiltraron para causar destrozos, tratar de dañar inmuebles e incluso el enfrentamiento entre ellas mismas. Fue diferente años anteriores aunque los daños materiales van a tener que contarse a partir del inicio de esta semana pero evidentemente hubo más orden, relativamente, que en experiencias pasadas, aunque afloraron las bombas molotovs, las pintas las ofensas y no se diga también otro elemento sumamente clave la cantidad de nombres que en el graffiti y en las pintas y en las leyendas, quedaron inscritas con un reclamo mudo de la cantidad de varones que han atentado y que han matado incluso, porque hay nombres a quienes califican de asesinos, violadores, torturadores y golpeadores, de una infinidad de mujeres. Esos nombres ahí quedan como el recuerdo vivo del reclamo fehaciente, duro que hacen e hicieron ayer miles de mujeres y también que en familia madres hijas hermanas y hasta abuelas se concentraron 
Y todas con un uniforme de color morado que dio identidad también como no había pasado tan visiblemente como en citas próximas pasadas.
Fue una jornada importante en este sentido, pese a la parte vandálica y anárquica que desafortunadamente sí hizo acto de presencia pero que no alcanzó a provocar lo que por ejemplo el año pasado se registró con daños y situaciones sumamente tristes y de problemas y perjuicios económicos muy fuertes, alguna de ellas que todavía hasta la fecha permanecen como testigos mudos, leyendas cadavéricas que han seguido plasmadas en muros, edificios bardas y hasta de particulares.
Una jornada del 8 de marzo que queda como un ejemplo, un recuerdo y que cuyos nombres de aquellos que han incitado o han dañado o han matado mujeres, será siempre el reclamo más importante por el cual la mujer sale a protestar con mucha energía con mucha dignidad y sobre todo con la categoría y la valentía de hacerlo públicamente.

Asimismo, la marcha del 8M en Chihuahua se sobrevaloró en sus expectativas a los años anteriores. La magnitud del operativo y resguardo contrastó con la magnitud que se suponía frente al ejercicio de poder. Este año el gobierno en Chihuahua no ha ganado una batalla como muchos pensarán describirla, sino una ausencia y apatía de quienes deberían ser el respaldo y auxilio.
Se vio una marcha exigente, pero superada por el hastío de los llamados a misa, donde el morbo, el colgarse y alterar el orden, ya no es suficiente, incluso nada, pues el silencio es el peor enemigo, la complicidad. Decidieron dejar en claro que la dignidad no se vende, que quienes buscaban de cualquier error, hacer un circo se quedaron con las ganas.
En esta marcha, si llegaron a participar personajes políticos no fueron tomados en cuenta, que algunos andan fuera del país o ausentes, de plano en la ciudad de México. Nadie las apoyo, y entendieron este año que “las dejaron solas”.
Cada año, cuando se acerca el 8 de marzo, las imágenes se repiten: calles cercadas con vallas metálicas, edificios gubernamentales blindados y un fuerte despliegue policial. La escena parece indicar que el gobierno se prepara para contener a quienes protestan. Sin embargo, la pregunta que muchas personas se hacen es inevitable: ¿por qué ese mismo esfuerzo no se percibe cuando se trata de encontrar a las mujeres desaparecidas o de proteger a quienes viven violencia todos los días?

Las vallas se levantan con rapidez y eficiencia. En cuestión de horas, el espacio público se transforma en una zona fortificada. Pero para miles de familias que buscan a una hija, una hermana o una madre desaparecida, la respuesta institucional suele ser lenta, burocrática o insuficiente. Mientras el metal se instala para resguardar edificios, muchas víctimas siguen esperando justicia.

La realidad que enfrentan las mujeres en el país es compleja y dolorosa. Cada día hay quienes salen de casa sin la certeza de regresar con seguridad. Otras viven violencia en silencio, con pocas redes de apoyo y con instituciones que, en ocasiones, no responden con la urgencia necesaria.

Las marchas del 8 de marzo no nacen del capricho ni del enojo momentáneo. Son el reflejo de años de exigencias acumuladas: seguridad, justicia y una vida libre de violencia. Ante ese contexto, blindar edificios puede interpretarse como una señal de que se prioriza la protección de los inmuebles por encima de la protección de las personas.

El verdadero desafío para las autoridades no debería ser únicamente evitar daños a las paredes, sino garantizar que ninguna mujer tenga que desaparecer para que su caso sea escuchado. Las vallas pueden contener una protesta por unas horas, pero no pueden contener la indignación de una sociedad que exige respuestas reales.

Porque al final, lo que muchas mujeres y familias piden no es confrontación, sino algo mucho más básico: poder vivir sin miedo y tener la certeza de que, si algo ocurre, el Estado estará ahí para buscarlas, protegerlas y hacer justicia.

Si las mujeres luchan con su propia integridad de por medio, con el que tienen que aguantar violencias todos los días en recuerdo, violencia sexual o todavía verlo de frente, lo que ayer ocurrió no es que un metal como valla se impusiera, sino un hartazgo profundo y cansado de falta de justicia, de una niña abusada, una madre esperando encontrar su hijo desaparecido y con la agonía diaria de no saber nada y de llevar, literalmente, una muerte en vida.
Una batalla que ganó la estructura, pero la deuda será de generación en generación. El bloqueo no se entiende más al resumirlo en el acceso de justicia “cuándo veré a mi hermana, mi hijo y mi familia, cuándo la veré”. La justicia en Chihuahua no se puede reducir a lo mismo y menos sólo a suspensiones, un juez electo que no le cumple a su pueblo debería ser revocado, dicen. 
Hubo “machos” hasta apostando no salir en las pintas, y si hubieran aparecido hasta lloran de la justificación no pedida. Los que aparecen van al juicio público a enmendar y corregir a su negativa.
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En Ciudad Juárez la marcha 8M pesa y mucho, la fecha no es solo una conmemoración internacional ni una actividad repetida cada año, es el eco de una historia que ha marcado esta frontera durante décadas. 

Una historia de mujeres desaparecidas, de madres buscando justicia y de una ciudad que aprendió a convivir con una palabra "feminicidio". 

Por eso cada 8M las calles vuelven a llenarse de mujeres que cargan más que pancartas, si no memorias. 

Este año no es la excepción miles de mujeres volvieron a salir a las avenidas de Juárez. Con pañuelos morados, pancartas y consignas que se repiten desde hace años, recorrieron la ciudad para exigir lo mismo de siempre justicia, seguridad y un alto a la violencia contra las mujeres.
También se observó al contingente realizando pintas en estaciones del sistema de transporte "JuárezBus", en paredes y postes. Muchas de ellas se realizaron frente a los propios elementos de seguridad, quienes se limitaron a observar el paso de los contingentes sin realizar una intervención. 
Pero es que la indicación fue clara desde el inicio, vigilar sin confrontar.
La razón no fue improvisada. Días antes, el presidente municipal, Cruz Pérez Cuéllar, había marcado públicamente la postura que asumiría su administración frente a la movilización. Su mensaje fue directo, la autoridad estaría presente, pero sin intervenir.
“Estamos al pendiente, pero no hostigamos, no molestamos, no entorpecemos”, expresó el alcalde al referirse a la marcha del 8 de marzo.
Y eso fue exactamente lo que ocurrió.

Para algunos ciudadanos, esa postura fue una decisión positiva, dejar expresarse sin molestar. 
Para otros, no fue así, pues preguntan, 
¿hasta qué punto la autoridad debe limitarse a observar cuando se trata de daños al espacio público?
Las reacciones no tardaron en aparecer en redes sociales. Mientras algunos defendieron la decisión de permitir que la protesta avanzara sin confrontación, otros cuestionaron que los elementos de seguridad presenciaran las pintas sin actuar.
El debate volvió a dividir opiniones.
Pero en Juárez el fondo de la discusión siempre termina regresando al mismo punto. Las pintas se borran, las paredes se lavan o vuelvan a pintar, y todo lo material se repara, pero las ausencias no. 

Esa es la razón por la que cada año la marcha vuelve a crecer, por la que nuevas generaciones de mujeres se suman y por la que los nombres de víctimas siguen apareciendo escritos en pancartas, mantas y consignas.
Porque en esta ciudad la lucha no es solo simbólica. Es profundamente personal para muchas familias 8M en Ciudad Juárez no es únicamente una jornada de protesta. Es también un recordatorio de que, aunque han pasado décadas desde que el mundo volteó a ver a esta frontera por la violencia contra las mujeres, la exigencia de justicia sigue siendo parte del panorama de la ciudad.
Por eso Juárez sigue marchando.

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Los mismos aspirantes de Morena para la gubernatura de Chihuahua son a la vez consejeros o bien autoridades legislativas o de gobierno, pero ellos mismos con su aprobación a los acuerdos de la asamblea nacional, se auto impusieron la mordaza tras la prohibición de realizar actos anticipados de campaña, como son: nada de espectaculares, promoción personal, ni regalos personalizados.
Pero más tardaron en alzar la mano, que salir del consejo nacional y corriendo para evidenciar sus incumplimientos y hasta sus atrasos de la evidente adelantada promoción que les queda en bardas, como fue el caso de Andrea Chávez, que era la única que faltaba del “grafitero27” que se traen en todo el Estado, prianistas y primores.

Ya se anticipaba lo que se pretendía acordar en el Consejo Nacional de Morena, otro jalón de orejas, es lo que fue, no hay más ni siquiera reglas oficiales intrapartidarias de la intestina guerra de la encuestitis, sino simples caprichos de grupos que piden piso parejo, pero que nadie hace caso. Pero no es para tanto quejarse, lo bueno ya está por venir en el juego del calamar de López Obrador y Claudia Sheinbaum.
Más allá del Consejo Nacional, son los mensajes que se lanzaron hacia Chihuahua. Primero por la mañana ya estaban de muy amigos los grupos “crucistas” y Ariadna con su “escuadrón Coyoacán”, capitulo Chihuahua, que se han metido hasta el tuétano en las decisiones de Morena en el Estado. Tan sólo recordar las diferencias internas, dónde salió a relucir el caso del delegado nacional, Carlos Castillo, a quien Juan Carlos Loera palabras más y palabras menos lo acusa de fraude en las designaciones de candidaturas, diciendo que había un acuerdo, cuando supuestamente nunca lo hubo, según confirma el senador. Se adelanta que Castillo, actual diputado federal y uno de los hombres más cercanos a la secretaria Ariadna Montiel, revirará la expresión de Loera con un reclamo de índole epistolar.
Pero el encuentro entre Cruz Pérez Cuéllar y Ariadna Montiel y su equipo político previo al Consejo Nacional, fue un mensaje que mandó un fuerte mensaje de una posible alianza. En esta elección ha quedado excluido el grupo Tabasco de Adán Augusto López, Andrea Chávez, Juan Carlos Loera y Javier Corral. Todo anticipa que, en espera de las estimaciones de género para Chihuahua en la gubernatura y la alcaldía, la dupla será “Crucistas” y “Ariadnistas” a cómo lo acomoden. Palacio y Juárez junto con Chihuahua, Viceversa. Es decir que en este momento las piezas de esta tregua interna es Ariadna y Cruz gubernatura Mayra y Alejandro a Juárez, mientras que Hugo González y Brenda Ríos a las alcaldías, es decir 2 a 1 sobre Tabasco y su exclusión. El acuerdo es “jalar”, estructura y consolidación.
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Ya se confirmaron a los dinosaurios electoreros que operarán para Morena y sus propios intereses en las circunscripciones rumbo a las 17 gubernaturas, donde dicen que quien tuvo que decir “ni modo” fue Adán Augusto López a Chihuahua. Donde frente a un virtual acuerdo entre “Coyoacán y los crucistas” lo que les quedaría a “Tabasco” es, Andrea o Loera para la alcaldía y apostar todas las canicas y patrocinadores de caravanas.
Fue el mismo Adán Augusto López quien se anticipó en su renuncia a la coordinación de senadores que iba por la 4ta circunscripción electoral como operador, así como que haya luchado por la primera, pues no. Hoy tras el consejo se confirma que el padrino político de Cruz Pérez Cuéllar, Ricardo Monreal es el encargado de la primera circunscripción, lo que daría a pensar que si no es Mayra Chávez la candidata a la gubernatura como pretende Ariadna Montiel, sería entonces su natal Ciudad Juárez el objetivo del bastión con ella y las diputaciones locales rumbo a la alcaldía con Brenda Ríos como operadora, y hasta dicen que podría ser coordinadora si no se da la alcaldía como ya se mencionaba en 2024.
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Tips al momento

César Jáuregui, a paso veloz por la alcaldía

Donde la competencia se ha mostrado muy intensa es en el PAN por la candidatura a la alcaldía de Chihuahua, uno de los bastiones que se considera que podría retener Acción Nacional y que sin duda es  la joya de la corona para este partido, simbólicamente hablando a nivel federación,  aunque en porcentaje de votación no sea tan importante en comparación al resto de las entidades y desde luego dentro del mapa nacional.

En ese escenario, resulta altamente trascendente que el panismo seleccione un perfil que retenga el poder frente a Morena y que de ahí aspire a tejer o reconstruir como oposición lo que vendrá tres años después hacia las elecciones federales y la presidencial del 2030.

De ese nivel es el significado político de mantener no solamente la capital sino a la mayoría de los municipios del Estado Grande de la República.

En este entorno, alguien que avanzó en la semana de manera significativa hacia ese objetivo, es sin duda el fiscal general del estado, César Jáuregui, el más político de los funcionarios de gabinete con el que cuenta la gobernadora Maru Campos y quien la ha venido acompañando ya en un largo recorrido dentro de las diferentes instancias, tanto legislativas, municipales como ahora en las estatales.

Y lo anterior, porque Jáuregui recibió en un convivio con los tres exgobernadores priista, Fernando Baeza, Reyes Baeza y Patricio Martínez, el espaldarazo a su perfil y el apoyo para ir en la contienda, una definición de los "ex's" tricolores de que seguirá existiendo el PRIAN en la capital para que logre conservar la administración municipal y aspire a recibir de Marco Bonilla, la estafeta para el período 2027-2030.

Y aunque Santiago de la Peña ha estado muy intenso y que quizás es el que más está haciendo uso de las redes sociales y asistiendo a eventos para ir promocionando más y que se conozca su aspiración por la alcaldía, César Jáuregui cuenta con el apoyo de lo duro el panismo y con los grupos al interior de Acción Nacional.

Y no solamente en el caso de los exgobernadores priistas, sino también de algunas mesas de empresarios importantes, como la mesa los martes donde está Alejandro Cano -quien por cierto fuera alcalde de Chihuahua- Anwar Elías Ortiz y Eugenio Baeza, entre otros empresarios que también ha manifestado su apoyo.

Asimismo, el sector religioso donde las iglesias protestantes o cristianas han manifestado su apoyo al Fiscal.

Habrá que ver cómo busca el secretario de gobierno empatar la ventaja que en las encuestas contra Jáuregui y si finalmente iría en Plan "B" y en fórmula con Jáuregui a la alcaldía y Santiago de la Peña, quien entra con todo para ver si amarra la candidatura la presidencia municipal, y caer en una coordinación de la diputación en el Congreso del Estado, así las cosas

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