
En Chihuahua, la mesa del café es genial. No importa si el café está frío; lo importante es que siempre hay alguien que ya descifró el mundo. Entre charla y charla, se resuelven teorías que van desde la geopolítica hasta la política local.
Nunca falta quien explica, con detalle, que Trump es miembro de un grupo secreto, razón de atacar a Venezuela e Irán, y que ahora va por Cuba. Todo es parte de un plan diseñado para maximizar las ganancias del petróleo y hacer aún más ricos a los texanos republicanos. Ni analistas internacionales ni expertos en energía cuentan con ese dato.
Pero en la otra mesa, el tema cambia. Ahí ya saben quién será candidato del PAN, de PRI y de Morena. El policía, el secretario, el cantante, el de Delicias; la boleta completa validada: gobernador, alcalde de Chihuahua, de Juárez y hasta la presidencial. La gober será candidata, claro, todo en voz baja y mirando a los lados, por si hay filtraciones.
El famoso “Plan B” también entra en la conversación. Se dice que se van regidores, pero en la práctica parece que no… o hasta suben, o simplemente se acomodan diferente. Pero de eso ya no hay tanto análisis de café.
Mientras en la mesa ya se resolvió el precio del petróleo, las elecciones en Chihuahua y hasta la geopolítica mundial, hay temas que se quedan fuera. No se habla de productividad, de mejorar las condiciones de empleo, de mejores prácticas de empresarios exitosos o de nuevos esquemas de inversión. Tampoco de ciencia y tecnología aplicadas a la educación o a los procesos productivos, ni planear misiones de negocio hacia El Salvador o China.
Las charras y la risa son parte de nuestro Chihuahua, y se construyen en esas mesas de café. Pero, entre un sorbo y otro, no estaría de más mantenernos atentos a los verdaderos retos que enfrentamos como país, de esos que no necesitan conspiraciones para explicarse.
No es solo tema de conversación, también de participación. Debemos empezar a incluir en esas mesas los temas que realmente afectan nuestra economía y que muchas veces se deciden en otros espacios. Es importante que nuevas generaciones de empresarios se decidan y participen en cámaras y organismos empresariales. Durante años han funcionado con dinámicas muy establecidas, pero hoy los retos son distintos y requieren miradas frescas. Es momento de abrir espacios.
Por: César De la Garza Licón.