
El ahora gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, habría informado directamente al expresidente Andrés Manuel López Obrador del pacto con el Cártel de Sinaloa y con el visto bueno del expresidente cedió el control al crimen organizado en el estado, así lo reveló el periodista Carlos Loret de Mola.
“Con el visto bueno de López Obrador, Rubén Rocha Moya entregó el control del gobierno al cártel”, expresa el periodista en su columna.
Añadió que Rocha Moya habría explicado personalmente al entonces presidente cómo operaban esos contactos y cómo se mantenía la interlocución con integrantes del grupo criminal.
Según la publicación, el entonces mandatario fue informado por el propio Rocha de la reunión que tuvo con líderes del Cártel de Sinaloa antes de la elección para gobernador en 2021.
En dicho encuentro presuntamente se pactó apoyo electoral a cambio de permitir operaciones del grupo criminal en la entidad, el cual viene en la acusación que presentó Estados Unidos contra el gobernador con licencia.
“AMLO estuvo enterado de la reunión que tuvieron Rocha Moya y el Cártel de Sinaloa antes de la elección para gobernador”, escribió el periodista.
De acuerdo con la información, el presidente López Obrador tenía conocimiento de la comunicación con la facción de “Los Chapitos”, que presuntamente se realizaba a través de Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas de Sinaloa.
“La comunicación... quedó establecida entre el secretario de Administración y Finanzas de Sinaloa, Enrique Díaz Vega, y Los Chapitos. Circulaba el diálogo y circulaban también los contratos”, señala la columna.
Según el periodista, este acuerdo, que duró varios años, permitió mantener estabilidad en la entidad, mientras el gobierno federal presumía una reducción en los índices de violencia.
Otra de las revelaciones del presunto contubernio del gobierno de Sinaloa con el Cártel de Sinaloa es que que apunta a una presunta asistencia médica brindada desde el gobierno a Ismael “el Mayo” Zambada en su etapa de salud más crónica.
De acuerdo con el periodista, las autoridades estatales conocían los movimientos y ubicaciones de los principales líderes del cártel, incluido Zambada García, quien quedó al frente del grupo criminal tras la captura de Joaquín “el Chapo” Guzmán.
“Desde el gobierno le llegaron a mandar apoyo médico al Mayo Zambada para ayudarlo con sus padecimientos crónicos”, escribió.
De igual manera, reveló que existía comunicación constante entre funcionarios, además de coordinación operativa en la entidad.
Loret de Mola sostiene en su columna que los presuntos acuerdos pactados por Rocha Moya y el Cártel de Sinaloa llegaron a su fin tras el asesinato de Héctor Melesio Cuén, exrector de la Universidad Autonóma de Sinaloa (UAS), y la entrega de “el Mayo” Zambada a Estados Unidos.
El control que cedió el gobierno al cártel se perdió y no pudo recuperar ante la guerra interna entre las facciones del cártel: “los Chapitos” y “la Mayiza”.
“Durante los primeros años, aquello funcionó como relojito. El control de Sinaloa lo tenía el cártel y López Obrador podía presumir que había paz en la entidad. El promedio de asesinatos era de 1.4 al día. Cuando se pelearon en el cártel y empezó la guerra entre Chapitos y Mayiza, el gobierno nunca pudo recuperar el control que había cedido. Los asesinatos escalaron a 6.9 al día. Ahorita van en 2.5. La lección es clara: si como Estado entregas el control de la gobernabilidad, no lo puedas exigir de vuelta”, expresa el periodista.
Con información de Político.mx