
CIUDAD DE MÉXICO (apro) .- Las familias buscadoras encontraron en la inauguración de la Copa Mundial de Futbol 2026 un escaparate internacional para llevar hasta las inmediaciones del Estadio Ciudad de México una exigencia que, después de años de búsqueda, permanece sin resolverse: la localización de sus familiares desaparecidos.
Este 11 de junio, en el marco de la inauguración del torneo en la capital mexicana, decenas de familias buscadoras se manifestaron para irrumpir en la narrativa de celebración y recordar que, detrás de la imagen de un país que se presenta preparado ante millones de espectadores en todo el mundo, persiste una crisis de desapariciones
La protesta dejó tras de sí un registro visual con miles de fichas de personas desaparecidas desplegadas, impresas en papel, playeras y lonas.
Fotografía de un joven desaparecido en un poste en Calzada de Tlalpan — Carlos Enciso
Marcharon con la consigna “Nos faltan 133 mil”, en referencia al número de desaparecidos reportados en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). La cifra permite dimensionar la magnitud de la crisis, pero no alcanza a explicar el vacío que deja cada ausencia.
Sí, faltan decenas de miles, pero para una madre o un padre buscador, la herida tiene nombre propio, y esa es la realidad que las familias intentaron visibilizar.
Familias buscadoras en inmediaciones del Estadio Ciudad de México — Carlos Enciso
En casa de Olivia Rosales falta Ximena López Rosales, desaparecida el 16 de octubre de 2025. Fue vista por última vez a los 17 años en la colonia Magdalena Petlacalco, alcaldía Tlalpan, tras salir a comprar a la tienda.
En casa de Inés Lázaro falta, desde hace más de siete años, Francisco Sandoval Lázaro. Él desapareció el 26 de abril de 2018, a los 25 años, tras salir de su casa en la colonia Paraje 38, en el Ajusco.
En casa de Liliana Meza falta, desde hace más de cinco años, su hijo Carlos Maximiliano Romero Meza. Él fue víctima de desaparición forzada el 22 de octubre de 2020 en Guadalajara, Jalisco, tras ser sustraído de su propio domicilio por hombres armados. A raíz de esto, ella cofundó el colectivo Luz de Esperanza, que llegó a la capital mexicana el pasado 10 de junio con un contingente de más de 100 familias buscadoras de dicho estado, que también será sede mundialista.
En casa de Elizabeth Mancha falta su hijo Axel Mauricio Martínez Mancha, desaparecido el 27 de diciembre de 2022 en Altamira, Tamaulipas.
Son apenas cuatro nombres entre los más de 133 mil casos registrados en el país. Cuatro historias distintas, ocurridas en años, estados y circunstancias diferentes, pero reunidas este 11 de junio por una misma exigencia: que detrás de las estadísticas que México exhibe ante el mundo, se reconozca la ausencia concreta de quienes siguen sin regresar a casa.
José Alberto Gómez García, de 36 años, es un apasionado por el futbol. El 5 de mayo de 2024 salió de su casa para jugar en la cancha La Monumental, ubicada en Ecatepec de Morelos, Estado de México.
Su partido no se realizó porque el equipo contrario no acudió a la cita y José Alberto se quedó con sus amigos en el lugar hasta las 19:50 horas. Después, se encaminó solo a su domicilio.
Esa fue la última vez que fue visto; no llegó a casa. Este jueves, su madre acudió a las inmediaciones del estadio con la nostalgia de un Mundial que no vivirá, uno en el que su hijo disfrutaría de la afición pambolera.
En entrevista con Proceso, compartió: “Es un dolor inmenso, saber que estamos buscándolo, en lugar de festejar con él, que esté adentro del estadio, echándole porras a su equipo”.
Lleva más de dos años buscándolo y aseguró que hasta el momento las autoridades encargadas de su búsqueda no han sido efectivas; en cambio, sí ha enfrentado negligencias e irregularidades en la investigación.
Con lágrimas en los ojos, lo describió como un hombre alegre, dedicado a su familia. Su dolor, dijo, es inexplicable.
Para la madre, todas las desapariciones en México son un crimen del Estado, por el alto porcentaje de impunidad que acompaña este delito.
Yoltzi Martínez Corrales busca a su hermana Yatzil Martínez Corrales, desaparecida el 27 de abril de 2010 en el estado de Guerrero.
Lleva 16 años buscándola, y en esta jornada de protestas mundialistas encabezó el contingente que logró burlar el cerco de la llamada “Última Milla” para acercarse al Coloso de Santa Úrsula.
En las faldas del inmueble gritó con fuerza: “Aquí estamos las madres buscadoras, que lloramos, que nos duele la desaparición. Era lo único que veníamos a decir: ninguna persona en México está segura, nuestros familiares están desaparecidos, cada día desaparecen más y más, ante un gobierno que prefiere hacer el Mundial a atender a las familias buscadoras”.
En entrevista, dijo: “Nosotros somos una realidad, estamos aquí, yo estoy aquí para buscar justicia, no hay localización, no hay búsquedas, no hay avance en las carpetas, hay un dolor a cuestas, queremos que regresen, ya no queremos vivir en esta zozobra”.
La buscadora Yolitzi Martínez se manifiesta en el Estadio Ciudad de México, previo al partido inaugural del Mundial, el jueves 11 de junio de 2026 — Carlos Enciso
Con lágrimas en los ojos, habló de las noches enteras que ha pasado en vela desde la última vez que vio a su hermana; también mencionó el desplazamiento que sufrió por las acciones de búsqueda que encabeza.
También habló del temor con el que participa en las protestas. Dijo que le preocupa que su activismo y las denuncias públicas que realiza puedan derivar en represalias o incluso en la pérdida del mecanismo de protección con el que cuenta como víctima.
“Sé que me van a tratar de amedrentar, sé que al momento de manifestarme me van a cerrar las puertas, pero yo lucho por mi hermana, y lucho por mis compañeras, vamos a seguir de pie”, aseveró.
Con información de: Proceso.