
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- Una caravana de migrantes –aproximadamente 300 personas- salió esta mañana en una caminata de la ciudad fronteriza de Tapachula con la intención de llegar al norte de México.
Esta es la segunda caravana que parte de la ciudad fronteriza con Guatemala en lo que va del año. En enero, antes de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca por segunda vez, migrantes se organizaron para llegar a Estados Unidos.
La salida de este grupo se produce en un contexto de tensión, tras la detención del activista y defensor de los derechos de los migrantes, Luis García Villagrán.
La caravana se ha formado con migrantes de nacionalidades venezolana, ecuatorianos, cubanos, nicaragüenses, entre otros, que viajan con menores y que denuncian retrasos y rechazos de sus solicitudes de asilo y trámites migratorios.
La detención de Luis García Villagrán, quien ha sido un crítico de las autoridades migratorias y un organizador de caravanas, ha generado preocupación entre los colectivos que apoyan a los migrantes.
El grupo de migrantes apenas ha avanzado unos tres kilómetros sobre la carretera costera y van resguardados por policías estatales y una ambulancia de Protección Civil.
Con información de: Proceso.

El periodista Ramón Alberto Garza García, director de “Código Magenta", narró cómo fue que ocurrieron los hechos del narcolaboratorio encontrado en Morelos, señalando también como personaje central a Guillermo Zuani Portillo, ex fiscal antisecuestros de Chihuahua.
Según Garza Gracía, quien se basó en la línea de investigación de Estados Unidos, la responsabilidad recae en el mismo Zuani, a quien por cierto, le habían retirado la visa anteriormente por investigaciones del país vecino, pero como un intento de quedar bien con los Estados Unidos, les indicó en donde se encontraba el narcolaboratorio.
Además de esto, y como doble jugada, el ex fiscal dio aviso a los criminales pertenecientes al Cártel del Chapo Isidro, para que escaparan del lugar y no lograran detección alguna, quienes a su vez, terminaron con la vida de los agentes de la AEI y los dos operadores extranjeros, como aviso a los Estados Unidos para que no realicen operaciones.
