
La crisis de salud, el desabasto de medicamentos y el desprecio a la vida por parte del gobierno de la 4T, es que los mexicanos se han organizado para tomar las calles y exigir que se cumpla con la obligación del medicamento para niños con cáncer.
La niñez no debe ser una moneda de cambio en una disputa política o administrativa y por ello es que se convoca a la ciudadanía a la Marcha Nacional "Queremos Medicina" para los días 9 y 10 de agosto, en protesta pacífica, solidaria y llena de amor, que busca poner fin a la incertidumbre y al dolor de quienes luchan contra una enfermedad tan cruel como el cáncer.
Las familias se encuentran con promesas incumplidas y un gobierno que pone en riesgo la vida de la niñez mexicana.
El desabasto de medicamentos oncológicos no es una casualidad; es la consecuencia de una política de salud fallida, que desmanteló redes de distribución, canceló contratos y terminó por agravar la crisis.
La llamada 4T tiene una deuda pendiente con la vida de la niñez mexicana.
La marcha se realizará con las leyendas "Queremos medicina" o usar el hashtag #QueremosMedicina en los cristales de los autos es un gesto de solidaridad y hartazgo social,
Asimismo, en las calles usarán una playera blanca y un muñeco de peluche.

El periodista Ramón Alberto Garza García, director de “Código Magenta", narró cómo fue que ocurrieron los hechos del narcolaboratorio encontrado en Morelos, señalando también como personaje central a Guillermo Zuani Portillo, ex fiscal antisecuestros de Chihuahua.
Según Garza Gracía, quien se basó en la línea de investigación de Estados Unidos, la responsabilidad recae en el mismo Zuani, a quien por cierto, le habían retirado la visa anteriormente por investigaciones del país vecino, pero como un intento de quedar bien con los Estados Unidos, les indicó en donde se encontraba el narcolaboratorio.
Además de esto, y como doble jugada, el ex fiscal dio aviso a los criminales pertenecientes al Cártel del Chapo Isidro, para que escaparan del lugar y no lograran detección alguna, quienes a su vez, terminaron con la vida de los agentes de la AEI y los dos operadores extranjeros, como aviso a los Estados Unidos para que no realicen operaciones.
