
Tras el ataque de una perrita husky a un menor durante una actividad de la Feria del Libro de Ciudad Juárez, especialistas en salud mental y comportamiento animal señalaron que las mascotas de apoyo emocional requieren un proceso de evaluación, selección y, en muchos casos, entrenamiento especializado para desempeñar esa función.
El caso generó debate luego de que el propietario del animal afirmara que la perrita era su mascota de apoyo emocional debido a secuelas psicológicas derivadas de una situación de violencia que vivió anteriormente.
El médico psiquiatra Tomás Efrén Olquín Mendoza explicó que los animales de apoyo emocional pueden representar un beneficio para algunas personas con problemas de salud mental, aunque su efectividad continúa siendo objeto de estudio. “Se ha observado que algunas mascotas ayudan a las personas a mantenerse activas, establecer rutinas, disminuir sentimientos de soledad o brindar acompañamiento emocional, especialmente en casos de depresión o ansiedad”, indicó.
El especialista detalló que tanto psicólogos como psiquiatras pueden recomendar el acompañamiento de una mascota dentro de un tratamiento integral, aunque consideró ideal que exista una valoración conjunta de profesionales de la salud mental. Asimismo, señaló que cuando un paciente requiere documentación para acreditar a un animal de apoyo emocional, por ejemplo, para viajes o determinadas actividades, el profesional puede emitir una carta donde se describa el diagnóstico y la recomendación correspondiente.
Sin embargo, enfatizó que también es importante evaluar las características del animal.
“Lo ideal es que exista una valoración tanto del paciente como de la mascota, e incluso la participación de especialistas en comportamiento animal para determinar si el animal es adecuado para esta función”, comentó.
Por su parte, el adiestrador canino y director de S B Academy Dog, Juan Pablo Salinas, explicó que no cualquier perro puede desempeñarse como animal de apoyo emocional, ya que además de su temperamento natural, requiere un proceso de entrenamiento y socialización.
Indicó que algunas razas presentan características más favorables para el acompañamiento emocional, mientras que otras fueron desarrolladas históricamente para funciones distintas.
Al ser cuestionado sobre si un perro de raza husky es recomendable como animal de apoyo emocional, el adiestrador dijo, “No, para nada”, al considerar que se trata de una raza con características como independencia, alta energía y menor tendencia al acompañamiento emocional en comparación con otras razas utilizadas para este tipo de funciones.
“Un perro de apoyo emocional debe ser altamente sociable, tolerar la presencia de personas, niños y otros animales, y mantenerse equilibrado incluso en entornos con mucho ruido o concentración de gente”, explicó.
Añadió que el entrenamiento busca que el animal pueda permanecer tranquilo en espacios públicos, medios de transporte o eventos concurridos sin reaccionar de manera agresiva o impulsiva.
Tanto el psiquiatra como el especialista en comportamiento canino coincidieron en que la recomendación de una mascota de apoyo emocional debe ir acompañada de una evaluación responsable de las necesidades del paciente y de las capacidades del animal, con el objetivo de garantizar la seguridad tanto de la persona beneficiaria como del resto de la comunidad.
Según Olquín Mendoza, las solicitudes formales relacionadas con animales de apoyo emocional continúan siendo poco frecuentes en su consulta, registrando entre cinco casos al año, principalmente para personas que requieren viajar acompañadas de sus mascotas.