De tarjeta de crédito cool a infierno laboral: denuncian acoso, racismo y despidos arbitrarios en Nu México

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Cuando Felipe (ese no es su nombre real por motivos de seguridad y temor a represalias) escuchó por primera vez el nombre de Nu, el banco digital brasileño que presume una cultura joven, diversa y moderna, lo hizo con reserva y escepticismo. No los conocía, pero le ofrecían un sueldo competitivo, home office y un ambiente laboral disruptivo, flexible, fresco. Daniela (cuyo nombre también fue cambiado) pensó que era una oportunidad envidiable. 

Ninguno de los dos imaginó que, tras firmar el contrato, comenzarían los peores años de su vida laboral. Lo que prometía ser una experiencia de crecimiento profesional terminó convirtiéndose en un entorno de aislamiento, descalificaciones, homofobia, racismo y violencia institucional. Una bola de nieve que los fue aplastando en silencio y que, incluso, orilló a uno de sus compañeros al intento de suicidio.

Esta es la historia a la que Proceso tuvo acceso y sobre cómo “La Moradita” –presunto emblema del nuevo sistema financiero y reciente beneficiaria de la autorización para operar como banco en México– dejó tras de sí una estela de dolor entre varios de sus extrabajadores mexicanos.

Para quienes vivieron esta experiencia, trabajar en Nu no fue sinónimo de innovación ni diversidad, sino de violencia silenciosa y cotidiana, de un desgaste tal que los llevó a dudar de sí mismos, de sus capacidades, de su valor como profesionales. Es una historia que resuena con lo que miles de mexicanos han enfrentado: entornos tóxicos que, lejos de construir, terminan por quebrar.

“Me despidieron con mi esposa embarazada a mi lado”

En marzo de 2024 Felipe fue despedido por Nu por videollamada. El despido ocurrió en su propia casa, sin previo aviso, y mientras su esposa, embarazada de más de cuatro meses, escuchaba toda la conversación. 

“Mi esposa empezó a sentir al bebé patear de la ansiedad. Yo sólo pensaba, no me preocupa que me despidan, me preocupa ella, me preocupa mi hijo. No se vale despedir así a alguien”, recuerda.

Felipe trabajaba en el área de ciberseguridad de Nu como contratista remoto desde Baja California. Había sido contactado por LinkedIn. Su perfil era especializado y contaba con experiencia previa en el sector tecnológico. Pero lo que padeció en esa empresa lo marcaría más allá de lo laboral, lo dejó con una sensación permanente de inseguridad, con secuelas de estrés postraumático y con una desconfianza profunda hacia las nuevas tecnológicas financieras.

“Hoy voy a terapia porque sigo teniendo miedo de que me vuelvan a correr sin razón. Siento que nunca seré suficiente otra vez”, confiesa.

Felipe recuerda su primer día con una mezcla de extrañeza y suspicacia: “Me entregaron una Mac carísima, que ni necesitaba. Pensé, esta empresa tiene dinero de sobra, pero algo no encaja”. Fue el primero de muchos signos.

Aunque fue contratado desde México, Felipe reportaba directamente a jefes en Brasil, asistía a reuniones en portugués, pese a que el idioma oficial de la compañía era el inglés. Él nunca fue integrado realmente al equipo. Desde el inicio lo hicieron sentir ajeno.

“Mandaban mensajes en portugués, bromeaban entre ellos y cuando yo hablaba, la conversación se apagaba”, recuerda. Intentó levantar la voz cuando notó que incluso los entrenamientos sobre microagresiones sólo estaban disponibles en portugués. “Les dije: ‘esto también es violencia’, y me ignoraron”.

Señalamientos por una cultura tóxica encubierta. Foto: nu.com.mx

El maltrato era constante pero disfrazado. Le criticaban todo, cómo redactaba correos, cómo gestionaba tareas, incluso cómo se comunicaba en las juntas. 

“Todo estaba mal para ellos. Pero nunca me decían qué querían. Sólo me corregían como si estorbara”, dijo.

El desprecio se volvió rutina. Aunque Felipe duró casi dos años en Nu, nunca recibió integración ni reconocimiento. Al contrario, vivía evaluaciones negativas y comentarios despectivos mientras sus jefes brasileños se tomaban extensas vacaciones.

“Uno se fue tres meses por paternidad, luego se tomó otros 45 días, después por el carnaval. En total, estuvo fuera casi medio año… y nadie dijo nada. Mientras tanto, yo no tenía jefe, pero sí tenía evaluaciones. Y siempre salía mal”, dijo.

Esa contradicción lo desorientaba

“Si no les servía, ¿por qué me mantenían ahí? ¿Por qué no me corrieron desde el inicio?”. Pero con el tiempo, la pregunta se volvió más dura, más íntima, “¿Y yo por qué aguanté? ¿Por qué seguí soportando ese lugar donde todo lo mío era cuestionado, donde respirar mal era motivo de crítica?”, dijo.

La respuesta era compleja, por el salario, la promesa de futuro, la idea de que algún día lo tomarían en cuenta. Pero también, admite, el miedo a salir. “Cuando pasas tanto tiempo siendo invisible, empiezas a creer que mereces estar ahí”.

El momento que marcó su ruptura con Nu fue una reunión anual donde un colega brasileño dijo, frente a todos: “Brasil no necesita a nadie. Nosotros tenemos todo”. Para Felipe, esa frase resumía la política de exclusión que se vivía a diario. “Nunca me integraron. Sólo me aguantaron, para después deshacerse de mí”.

“Los neobancos son peligrosos porque no están regulados como los bancos tradicionales. Nadie los supervisa, y su cultura tecnológica, dominada por egos y masculinidad tóxica, es un caldo de cultivo para el maltrato”, dice.

Gaslighting, segregación y clasismo desde adentro

Daniela, quien formó parte del equipo que acompañó el proceso para que Nu obtuviera su licencia como Sociedad Financiera Popular (Sofipo), cuenta su historia: 

En septiembre de 2022 abordó un avión rumbo a Brasil como parte de un viaje corporativo organizado por Nu. Apenas llevaba unos meses dentro de la empresa, y todo parecía ir bien, ambiente joven, discurso inclusivo, y la promesa de pertenecer a una compañía disruptiva que redefiniría la banca.

Sin embargo, desde ese primer encuentro con los equipos brasileños, notó algo que no ha olvidado, una distancia marcada entre “ellos” y “nosotros”.

“Desde el inicio hubo un recelo evidente hacia el equipo mexicano. Aunque se hablaba de colaboración global, los brasileños siempre nos mantuvieron al margen”, relata en entrevista. 

"Era una especie de desconfianza, una segregación constante”. El idioma fue un vehículo de esa exclusión, muchas veces se hablaba sólo en portugués, aun cuando había alternativas en inglés o español. “Parecía una forma simbólica de ejercer poder, ellos no tenían obligación de adaptarse, nosotros sí.

Daniela asegura que Nu promovía una cultura corporativa excluyente y ofensiva hacia los mexicanos. 

“Nos empujaban a aprender portugués, pero los brasileños no hacían esfuerzo alguno por hablar español o inglés. No era colaboración, era imposición. Una vez, en una junta, grabé y puse el traductor del celular y nos decían frijoleros”, comentó.

Paz. "Las denuncias muestran que hay una cultura sistemática de silenciamiento, revictimización y control". Foto: IG @la_de_rh

Lo que más la marcó fue la falta de mecanismos eficaces para defenderse. “No había una vía clara para apelar decisiones. Las estructuras cambiaban todo el tiempo. Nadie se hacía responsable de nada. Se premiaba la obediencia, no la justicia”.

Además del acoso y la represión, Proceso ha documentado múltiples formas de violencia simbólica al interior de Nu.

“Las víctimas reportaron una cultura de gaslighting (una práctica de presión psicológica). Te hacían sentir que tú eras el problema. Si alzabas la voz por acoso o por injusticias, te tachaban de conflictiva”, dice Daniela.

También había –según las decenas de testimonios recopilados por Proceso– comportamientos clasistas y racistas. 

“Muchos trabajadores mexicanos se sentían desplazados por los brasileños. El idioma era una barrera deliberada. Se hablaba en portugués, incluso en reuniones con personas que no lo entendían. Era un mecanismo de exclusión. Incluso de burla”, añade Sarah, otra trabajadora que pide que cambien su nombre.

Daniela, quien operó desde Ciudad de México, indicó que estas dinámicas se replicaban tanto en oficinas como en esquemas de trabajo remoto. “El control psicológico no se detiene porque estés en home office. Las relaciones laborales continúan, y el acoso también”.

Violación a la NOM-035

Ambos empleados lo dicen sin rodeos, hay un modus operandi. Una forma de operar estructural, no casual. Una maquinaria interna que convierte el ambiente de trabajo en un espacio de desgaste, control y revictimización.

Uno lo dice desde lo jurídico, la otra desde las trincheras del activismo. Leopoldo Jácome, maestro en Derecho Corporativo, y Alma Paz, activista en derechos laborales, han escuchado decenas de relatos similares: en Nu, la violencia psicosocial se normaliza y se silencia.

“Hay un modus operandi de la misma empresa, en el cual se culpa al trabajador, violentando la NOM 035”, dice Jácome en entrevista con Proceso, representante de un grupo de extrabajadores que ya iniciaron procesos legales contra Nu en la capital de México. 

De acuerdo con la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, la Norma Oficial Mexicana NOM-035-STPS busca identificar, prevenir y atender los factores de riesgo psicosocial en los centros de trabajo. De acuerdo con Jácome, en Nu se ignora sistemáticamente.

Y es que las personas que iniciaron los procesos legales, así como la decena de testimonios recopilados por este medio abarcan jornadas laborales abusivas sin pago de horas extra, desconocimiento de incapacidades médicas, presión y hostigamiento disfrazado de evaluaciones de desempeño y la entrega de supuestos beneficios financieros que, en realidad, son promesas sin sustento legal.

“Les dicen que tienen acceso a acciones, pero no son acciones reales. Son instrumentos atados al desempeño, a una relación subjetiva de ‘si me caes bien’, sin transparencia ni garantías”, denuncia el abogado.

Un patrón tóxico, persistente y estructural. Eso es lo que ha documentado Alma Paz, activista en derechos humanos laborales, tras acompañar durante dos años a extrabajadores de Nu.

Ella coincide con Leopoldo, detrás del marketing morado, dice Alma, se esconde una lógica de violencia laboral silenciosa, acoso sexual, represalias, vigilancia digital, discriminación por nacionalidad y el uso discrecional de los procesos internos para castigar a quienes alzan la voz.

“El problema con Nu no es que ocurra un caso aislado de acoso. Es que hay un modus operandi. Las denuncias muestran que hay una cultura sistemática de silenciamiento, revictimización y control”, relata en entrevista.

Alma señala que le hablaron de una exclusión sistemática hacia el personal mexicano. “Me decían que los brasileños hablaban entre ellos en portugués a propósito, para que los demás no entendieran. Se burlaban, usaban el idioma como una barrera. Eso también es una forma de violencia”.

Mujeres, las primeras víctimas 

Ya en México, Daniela fue testigo y víctima de dinámicas que, en palabras de otras excolaboradoras con las que Proceso habló, “eran sistemáticas, machismo estructural, sabotaje interno y evaluaciones laborales con sesgos de género”. 

“Nos calificaban más bajo que a los hombres. Nos bloqueaban para ascensos. Yo lo viví directamente”, afirma.

Jácome. “Hay un modus operandi de la empresa violentando la NOM 035”. Foto: Especial 

Daniela detalla el mecanismo que, según ella y otras compañeras, funcionaba como filtro para bloquear el ascenso de las mujeres, las evaluaciones semestrales. Estas incluían una autoevaluación, y otra por parte del jefe inmediato, basada tanto en desempeño como en “fit cultural”.

“Me bajaron puntos porque no les gustaba cómo me veía’. Pero yo estaba en seguridad corporativa, no en relaciones públicas. Es absurdo”, afirma. Asegura que los hombres eran evaluados con más generosidad y, por ello, accedían con mayor facilidad a aumentos o promociones. 

“Una amiga, con un rol similar al mío, ganaba al menos 20% menos que su compañero hombre, con tareas prácticamente iguales”, expone.

Otro caso que recuerda fue el de una colega talentosa del área de ingeniería. “Hacía sola todo el trabajo de su equipo, pero nunca la ascendieron. Su jefa era amiga del director del área. Al final, la despidieron bajo un pretexto de bullying, sin investigación real”.

Espacio inseguro

Desde su trinchera, Paz ha documentado casos de acoso sexual y hostigamiento, ocurridos entre 2022 y 2024.

La activista explica que en varios testimonios coincidieron los mismos patrones, hombres en puestos de liderazgo que, bajo el pretexto de ‘mentoría’ o ‘acompañamiento’, comenzaban a enviar mensajes fuera del horario laboral, a hacer comentarios sobre la apariencia física o a sugerir salidas personales”, relata. Uno de los casos más graves incluyó la solicitud directa de fotos.

“Una de ellas me contó que su jefe le pidió una foto. No dijo ‘selfie’, no dijo ‘para el sistema’. Sólo le dijo, ‘Mándame una foto tuya’. Ella se negó. Y a la semana, ya no estaba en los proyectos en los que trabajaba”, afirma Alma.

El mecanismo era siempre el mismo, primero, los mensajes informales; luego la frase “Estás guapísima en tus fotos”, “me gusta tu estilo, deberías compartirlo más”, y si no había una respuesta entusiasta, venía el castigo.

“Las excluían. Dejaban de invitarlas a juntas, las borraban de los chats, ya no las mencionaban en los créditos de entregables. Las hacían desaparecer sin despedirlas”, dice.

Las víctimas reportaron estos episodios a Recursos Humanos. En ningún caso hubo consecuencias para los agresores. 

“Me dijeron que lo hablaron con el área, pero que no pasó nada. A los jefes los protegían. No los tocaban. Y en cambio a ellas las empezaban a aislar”, narra Alma. En al menos tres casos documentados, las mujeres terminaron renunciando por agotamiento emocional o por miedo a represalias mayores.

En los testimonios también aparece una figura recurrente, el “buen jefe”, el que se mostraba amable, moderno, defensor de la diversidad. “Ese tipo de agresor era el más difícil de identificar para las víctimas. Al principio parecía un aliado. Las hacía sentir valoradas. Y luego, poco a poco, cruzaba líneas. Todo envuelto en un discurso de cercanía”, explica Alma.

Para la activista, lo más doloroso es que muchas de estas mujeres creyeron haber encontrado un lugar distinto. “Me decían: ‘Yo pensaba que aquí podía ser yo’. Nu se presentó como un espacio progresista, pero no protegió a sus trabajadoras. Y en los hechos, replicó la misma cultura de poder, silencios y abuso de siempre”.

El acoso no fue una anomalía, sostiene Alma, fue parte de la estructura. “No era un individuo aislado. Era una cultura que no sancionaba a nadie y que castigaba a quienes alzaban la voz. Y ahora, con la presión de convertirse en banco, el tema reputacional se impuso sobre la integridad de las personas”.

Despidos por orientación sexual

Sobre otras compañeras, Daniela recuerda un caso especialmente doloroso, una mujer fue despedida estando de incapacidad médica. “La doctora de la empresa me contó que Recursos Humanos la presionó para que firmara el despido, aun sabiendo su condición”.

Precisamente, Leopoldo sostiene que los testimonios de sus clientes apuntan también a casos de discriminación por orientación sexual, identidad de género y neurodivergencia. Una persona trans fue silenciada, se le pidió “no comportarse así”. 

A otra con una condición neurodivergente se le negó apoyo y fue revictimizada con frases como “no tienes nada, es una percepción errónea”. Todo esto ocurre, asegura Jácome, en una empresa donde los canales de denuncia no están regulados en México, sino directamente desde Brasil, lo que impide un tratamiento adecuado conforme a la legislación nacional.

Junqueira. Señalamientos por racismo. Foto: X / @junqueira_cris 

“Sí tienen un canal de quejas, pero no es supervisado desde México ni conoce el marco normativo mexicano. No es más que un chismógrafo”, sentencia.

Cristina, nombre ficticio para proteger su identidad, trabajó en Nu y afirma que la empresa brasileña reproduce una estructura de exclusión sistemática hacia personas trans y disidencias sexuales. 

“No es un lugar seguro. La violencia está normalizada y, en algunos casos, ha tenido consecuencias devastadoras. Hay personas de la comunidad que, tras vivir acoso y aislamiento dentro de la empresa, quisieron quitarse la vida”, indica.

Su testimonio se suma a una serie de relatos que apuntan a la existencia de una cultura empresarial que, detrás de su imagen progresista, mantiene sesgos profundamente arraigados contra la diversidad. 

“A mí me tocaron bromas hirientes, rechazos velados, y una presión constante para ‘encajar’ en moldes que claramente no contemplaban a personas como yo”, comenta.

Tiempo después de dejar la empresa, Cristina se enteró, por boca de colegas brasileños, de las declaraciones públicas de Cristina Junqueira, cofundadora de Nu, sobre la ausencia de personas negras en la compañía.

Su respuesta generó una ola de indignación, “No contratamos más personas de color porque no cumplen con el nivel de calidad que buscamos”, dijo la fuente. 

“El comentario fue tan racista que casi genera una renuncia masiva dentro de Brasil”, relata Cristina. “Y sin embargo, ahí sigue. Esa es la raíz de Nu. Una élite disfrazada de modernidad, que en el fondo sigue creyendo que hay personas que no merecen estar ahí”.

Akala y los ecos de César Duarte, el pasado que incomoda a Nu

Uno de los aspectos más opacos en la expansión de Nu en México fue su rápida obtención de licencia para operar como institución financiera, dice Felipe.

Para evitar un trámite largo y complejo ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), la fintech brasileña adquirió en 2020 la Sofipo Akala, con sede en Chihuahua. Fue, según Felipe, una estrategia deliberada para “ahorrar tiempo y evitar burocracia”.

Sin embargo, esa adquisición arrastró un historial turbio. Internamente, algunos mandos de Nu reconocían que Akala había tenido vínculos con el exgobernador de Chihuahua, César Duarte, acusado de peculado y desvío de recursos públicos.

“El historial de Akala era problemático, por eso nadie debía hablar del tema y que si algún cliente preguntaba por Akala, te referían directamente a un abogado”, contó Felipe.

El entorno laboral, dice el abogado, se fue endureciendo conforme Nu avanzaba en su proceso para obtener la licencia bancaria.

“Desde que internamente se supo que buscarían convertirse en banco, comenzó el abandono institucional al capital humano”, señala una fuente anónima. En 2024, con la aprobación ya en puerta, la tensión escaló. Casos de despidos injustificados, como el de una persona que trabajó dos años y fue aislada socialmente, se acumulan. 

“Primero te sacan de las juntas, luego te dejan sin tareas, pero tienes que estar disponible. Se vuelve una violencia invisible, como empujar una roca una y otra vez sin sentido”.

Además, apunta que Nu ya opera con estructuras paralelas para maquillar sus responsabilidades, esto en el marco de ser banco, sostiene Leopoldo.

A los trabajadores del área de atención al cliente los contratan como si fueran BPOs, pero no son business process outsourcing reales, son esquemas de subcontratación disfrazados para evadir responsabilidades. 

Esta modalidad, dice, también pone en riesgo la protección de datos personales. 

“La primera atención al cliente la da este tipo de outsourcing. ¿Y quién responde si hay una filtración? Nadie”, cuestiona.

Las denuncias, señala Jácome, ya se han formalizado ante instancias como la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, la Conapred y también ante instancias penales. Aunque algunos casos prescribieron –por no haberse iniciado dentro del plazo de dos meses que establece la Ley Federal del Trabajo– otros siguen vigentes. “Sí hay demandas activas. Sí hay carpetas abiertas”, confirma.

Para el abogado, permitir que una empresa con estos antecedentes obtenga una licencia bancaria en México manda un mensaje de impunidad institucional. 

“Las autoridades deben considerar el cumplimiento de la legislación laboral como un criterio fundamental para autorizar operaciones financieras. De lo contrario, se reproduce un modelo de precarización desde el corazón del sistema bancario”.

“Esto no va de buenos contra malos. Va de legalidad. Va de derechos. Va de exigir que las empresas, por grandes y modernas que se vean, no estén por encima de la ley”, comentó.

Para Daniela, lo que más la inquieta no es sólo lo que vivió, sino lo que representa Nu como modelo.

“Sí, definitivamente Nu no opera como los bancos tradicionales. Llevo toda mi vida laboral en el sistema financiero mexicano, he estado tanto en neobancos como en bancos establecidos (Banorte, BBVA, Santander) y la diferencia es abismal. Un banco grande está bajo la lupa: no sólo por parte de la CNBV o del Banco de México, sino también por su reputación pública. Cualquier irregularidad puede costarle muchísimo”, explica.

Los neobancos, en cambio, según Daniela, navegan entre la informalidad operativa y la laxitud del escrutinio. 

“Como todavía están en construcción de su imagen, como apenas se están ganando la confianza del usuario, pueden permitirse ciertas prácticas sin pagar el costo reputacional de inmediato. 

Además, muchos no están integrados plenamente al marco regulatorio tradicional. Se muestran como modernos, abiertos, cool, disruptivos, pero justamente por no tener todos los controles que exige el sistema bancario mexicano, pueden atropellar derechos sin tanto castigo institucional.

En el caso específico de Nu, dice, el riesgo es mayor por su nivel de exposición pública. "Es cierto que ya no son una empresa pequeña. Muchísima gente —millennials, generación Z e incluso generación X— conoce sus productos. Han ganado popularidad. Por eso ahora, con estas denuncias, sí puede haber un daño reputacional real".

Posición de la empresa 

Consultada sobre las acusaciones por acoso, discriminación y despidos arbitrarios vertidas por exempleados, Nu respondió:

“La ética, el respeto, la diversidad y la inclusión son principios inquebrantables para Nu. Por confidencialidad y protección de datos, no compartimos información sobre presuntos asuntos de carácter legal. En ese sentido, reiteramos nuestro compromiso con seguir siendo una empresa que construye entornos respetuosos y diversos, implementando prácticas, procesos y herramientas que permitan a todas las personas desarrollarse en un ambiente seguro todos los días”, señaló.

Con información de proceso.com.mx

Tips al momento

EU tendría en la mira a funcionarios de Chihuahua y el narco

En la reciente columna de Raymundo Riva Palacio para El Financiero del espacio Estrictamente Personal, bajo el título de "La narcopolítica no sólo es morena", menciona que el Departamento de Estado de los Estados Unidos tendría bajo la mira al gobierno de Chihuahua que encabeza Maru Campos.

Riva Palacio realiza una sentencia firme: "La gobernadora Maru Campos no parece haber comprendido los embates estadounidenses contra la narcopolítica, y su falta de ajustes en las áreas judiciales ha creado otra sospecha" y deja en manifiesto que las  investigaciones del gobierno de Estados Unidos contra la narcopolítica han puesto a Chihuahua en el centro de atención, por la supuesta  penetración del crimen organizado en la alta esfera del gobierno estatal.

Refiere que la cancelación de la visa a un alto funcionario de la Fiscalía General del Estado, habría sido parte de las investigaciones que sigue el gobierno estadounidense, que incluso se anticipa que  otro de mayor rango está próximo a perderla.

Según Riva Palacio, cabe la posibilidad de que el gobierno de Donald Trump no se detuviera en revocar la visa de la gobernadora.

Otro de los puntos que aborda son los cambios de la estructura judicial y la sospecha de que dinero ilícito pueda ser inyectado en las campañas para la gubernatura de Chihuahua en 2027.

La molestia de EU y la atención sobre Chihuahua acrecenta al no advertir que no existe cambios en los cargos relevantes, a pesar de presuntas evidencias de vinculación institucional con el crimen organizado.

El gobierno de Estados Unidos cuenta con dos testigos protegidos ante el FBI que detallan el asesinato de cuatro agentes de la Agencia Estatal de Investigación y el delegado del INM en 2022 y que han revelado que existe una abogada de narcos vinculada a un alto funcionario de la fiscalía estatal fue quien puso a los agentes para ser emboscados. Así como  la operación del Cereso número 3 de Ciudad Juárez por  La Línea, que domina aproximadamente el 80% del crimen en el estado y está ligada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Tras la clasificación de los cárteles como organizaciones terroristas por parte de Trump, ha generado que se confirmen operaciones de contraterrorismo se están manejando desde Fort Bliss en El Paso, bajo la supervisión de Tulsi Gabbard, Directora Nacional de Inteligencia. Participan el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional, demostrando que Estados Unidos está eliminando los límites para enfrentar a los cárteles en la frontera, lo que presiona directamente al gobierno de Chihuahua a actuar.


Mientras Maru Campos anda en Italia, otra gobernadora habla por los chihuahuenses con Sheinbaum 

La gobernadora de Aguascalientes, Tere Jiménez, habló a nombre de los chihuahuenses ante la ausencia de Maru Campos al Consejo Nacional de Seguridad Pública que convocó la presidenta Claudia Sheibaum en Palacio Nacional.

Mientras la gobernadora Maru Campos anda en Italia, los demás mandatarios del país respondieron al llamado de Sheinbaum en materia de seguridad.

Pero la ausencia de Maru Campos fue más evidente, porque su homóloga de Aguascalientes habló a nombre de los chihuahuenses.

“De parte del gobierno de Chihuahua: se piden más recursos para la Policía, tanto estatales, como municipales”, eso fue lo que según Tere Jiménez piden los chihuahuenses.


Jueza dicta prisión preventiva a Duarte por acusaciones de lavado de dinero

Durante la audiencia celebrada el día de ayer, en contra del ex gobernador César Duarte, se determinó que el parralense se mantendrá en prisión preventiva por acusaciones de lavado de dinero. 

Medios nacionales expusieron que la audiencia se extendió por 15 horas en el Centro de Justicia Penal Federal en Almoloya de Juárez, y la Jueza María Jazmín Ambriz López, determinó que Duarte se mantendrá privado de su libertad mientras avanza la investigación.

Por cierto, trascendió que la defensa de Duarte solicitó duplicidad del término constitucional, por lo que será en los próximos días cuando se decida si será vinculado a proceso.


Y la FGR, ¿para cuándo los casos de la 4T con el mismo ímpetu?

Señalan en redes que, en medio de la detención de César Duarte por parte de la FGR, el ex gobernador Javier Corral se presenta como una figura clave nacional adjudicando a su quinquenio la investigación que replica la federación, y de la que personalmente la fiscal General de la República, Ernestina Godoy, confirma haber obtenido la autorización del gobierno de Estados Unidos.

Javier Corral, luego de la detención del ex gobernador Duarte, emprendió una serie de entrevistas en medios nacionales asegurando que la misma captura obedecería a la investigación en 2019 y que dio seguimiento la FGR durante la gestión de Gertz Manero.

Esto ocurre en el momento en el que Ernestina Godoy se autopresenta a nivel nacional como la primera Fiscal General de la República y con esta primera acción tratar de mandar un mensaje de cero impunidad y autonomía.

Ante este escenario en las redes sociales, se les cuestiona a Javier Corral por la pasarela mediática,  y  cuándo comparecerá ante la justicia de Chihuahua por el presunto delito de peculado de 98.6 millones de pesos, así como de su llegada a Morena para protegerse con el fuero.

Mientras que a Ernestina Godoy, se le señala si así con el mismo ímpetu con el que celebra la detención de César Duarte, lo mismo ocurrirá en contra de Adán Augusto López Hernández por el tema de "LaBarredora",  las caravanas médicas donadas a Andrea Chávez, las denuncias contras los hijos de López Obrador, lo relacionado al Huachicol Fiscal, así como la corrupción en Segalmex y Pemex.


No coinciden agendas de Daniela y Lilia para el debate

El debate que se han cantado, la diputada federal del PT y la presidenta del PAN en Chihuahua, parece que no tendrá fecha de coincidir. 

Primero fue Lilia Aguilar quien propuso debatir con Daniela en el DEGA el pasado viernes, sin embargo, no estuvo en Chihuahua Daniela Álvarez por agenda en otra ciudad.

Luego Daniela Álvarez durante el fin de semana convocó al debate para este lunes en el Congreso del Estado en punto de las 12pm.

Lilia Aguilar dio a conocer que no estará presente porque este lunes tienen trabajo en Comisión de Puntos Constitucionales, donde es Secretaria de la Comisión. "Quiero aclarar que el Congreso del Estado no es la oficina particular de nadie", dijo.


Rosa Icela Rodríguez encabeza la mañanera de este viernes

Debido a la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a los Estados Unidos, la secretaria de gobernación Icela Rodríguez encabezó esta mañana la "mañanera del pueblo".

Rodríguez expuso que la presidenta salió a Estados Unidos la tarde del jueves 04 de diciembre en un avión de la Secretaría de la Defensa Nacional, según la secretaria, por los tiempos de ida y vuelta, además expuso que se informó al Senado de la República sobre su ausencia y el motivo.

Sheinbaum estará esta mañana en el sorteo para determinar el grupo de países que jugarán en el Mundial de Futbol 2026, en compañía del presidente Donald Trump y el ministro de Canadá Mark Carney. Por otro lado, se espera que la mandataria nacional se reúna con los anteriormente mencionados para llevar a cabo platicas del T-MEC. 


Conclave de "morenistas" con titular de Conagua, acusan mercado negro del agua

Este martes se reunieron en privado los senadores de Morena, con el titular de la Comisión Nacional del Agua, Efraín Morales, previo a la votación de la reforma a la Ley de Aguas Nacionales que se someterá a votación este miércoles.

El senador Juan Carlos Loera confirmó que esta reunión es “para analizar la Ley de Aguas Nacionales, con la cual se busca frenar el mercado negro y la sobreexplotación de este recurso".

Aseguran que se legislará sin afectar derechos, pero poniendo límites a los abusos, a la corrupción y al acaparamiento del agua.


Se le olvida a Claudia Sheinbaum que el que calla otorga…

Bien dicen que el que calla otorga, y en esta ocasión quien evitó dar declaraciones sobre la causa de la salida de Alejandro Gertz Manero de la FGR que se calificó como “grave”, fue la presidenta Claudia Sheinbaum. 

Pues al ser cuestionada por una reportera durante la rueda de prensa matutina, la mandataria nacional evadió la pregunta y dijo que se reconoce el trabajo del ex fiscal, “lo importante es el reconocimiento a su trabajo y que él acepta irse a una embajada, ahora está Ernestina Godoy de interina y el proceso que se va a llevar a cabo en el senado… creo yo que es importante, manteniendo la la autonomía de la fiscalía que es fundamental, fortalecer la coordinación”, se limitó a decir.

Pese a esta nula respuesta, la periodista reformuló la pregunta en vano y mencionó la carta enviada por parte del Senado, a lo que Sheinbaum respondió que se trata de “otra cosa”, la razón de la salida de Gertz, “eso es otra cosa, lo importante es que hoy estamos en esta circunstancia y vamos a seguir hacía adelante”, sentenció.


Loera y Mata se retan a debatir en medio de disputa por reforma a la Ley de Aguas Nacionales

 La tensión política en torno a la reforma a la Ley de Aguas Nacionales escaló luego de un intercambio directo entre el senador de Morena, Juan Carlos Loera, y el director general de la Junta Central de Agua y Saneamiento de Chihuahua, Mario Mata.

El desencuentro surgió en un chat donde Loera señaló a Mata como parte de un “grupo violento” y lo acusó de recurrir a agresiones físicas ante la falta de argumentos. Mata respondió de inmediato, rechazando categóricamente las acusaciones y negando haber agredido o mandado agredir a alguien.

“No sé a qué te refieres, estimado Juan Carlos. Nunca he agredido a nadie ni mandado agredir. Acepto tu reto y pon el lugar y la fecha”, escribió Mata, quien además exigió aclaraciones frente a lo que calificó como señalamientos infundados.

El intercambio terminó convirtiéndose en un reto público a debatir, aunque ninguno de los dos ha anunciado hasta ahora la fecha, el formato o el lugar donde podría realizarse el encuentro.

La discusión se da en medio del creciente debate nacional sobre la reforma a la Ley de Aguas Nacionales, un tema que ha encendido fricciones entre distintos actores políticos y sectores productivos, especialmente en Chihuahua, entidad históricamente marcada por disputas sobre uso y control del agua.

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