
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Como efecto dominó, ya son varias las voces empresariales en México que han salido a pedir que en este 2026 se construya una sola posición para defender y lograr la ratificación del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La petición llega después de que el presidente Donald Trump descalificó el acuerdo al señalar que “no es importante”, sumado a que Canadá y China ya alcanzaron un entendimiento comercial que reduce aranceles sobre vehículos eléctricos, con miras a extender los beneficios a otros productos estratégicos.
Horas después de que Trump, desde Detroit, volviera a presionar a México al insistir en que “no hay una ventaja real” en el tratado, una de las primeras reacciones del empresariado fue la del presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo de los Estados Unidos Mexicanos (Concanaco), Octavio de la Torre.
El empresario pidió diseñar una estrategia que tenga como prioridad cerrar filas. Aseguró que el sector empresarial mexicano está dispuesto a defender el acuerdo, sumándose así a la posición que en la misma semana había señalado la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al afirmar que los empresarios internacionales sí quieren el T-MEC y lo consideran indispensable para la estabilidad regional.
De la Torre presentó lo que puede leerse como el primer diagnóstico del sector privado sobre el arranque de 2026, un escenario internacional marcado por tensiones comerciales, declaraciones incendiarias desde Estados Unidos y una revisión del T-MEC que ya no se mueve en el terreno técnico, sino en el político, con referencias explícitas a cooperación en seguridad y ventajas relativas entre socios.

Por ello, insistió en que el sector empresarial, más allá de sus preferencias políticas y también de los choques acumulados con la administración de Sheinbaum, debe entender que este año no admite fracturas si lo que se busca es la continuidad del acuerdo.
No es momento de mezquindades ni de buscar injerencias extranjeras –dijo–; es momento de unidad, diálogo firme y patriotismo inteligente.
A eso se sumó el presidente de la Confederación de Asociaciones de Agentes Aduanales de la República Mexicana, José Ignacio Zaragoza Ambrosi, quien en un acto distinto, en el contexto del North American Customs Brokers Alliance Meeting, realizado en la Ciudad de México, dijo que el país simplemente no puede operar sin este acuerdo comercial.
Y es que, sin el T-MEC, los daños serían de una magnitud difícil de revertir en materia logística.
De acuerdo con el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), el tratado representa alrededor de 30% del PIB mundial, 1.93 billones de dólares en comercio regional, un crecimiento de 37% del intercambio en América del Norte frente a 2020 y un aumento de 23% en la inversión extranjera directa regional respecto del año previo.
Estos números explican por qué el nerviosismo crece cada vez que Trump lanza una amenaza.
“El T-MEC (…) es una dinámica viva que se construye todos los días en las aduanas de nuestros tres países”, resumió Zaragoza Ambrosi.
En tanto, en otro acto aparte, el director general de la Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ), Miguel Benedetto, coincidió en el diagnóstico y añadió un asunto más:
Si el T-MEC se echa para atrás, se pondría en juego el comercio químico trilateral que en 2025, según sus cálculos, ya supera los 60 mil millones de dólares.
Ese intercambio es la base de sectores completos, como el automotriz, farmacéutico, electrónico; que dependen de insumos libres de aranceles.
“Para seguir siendo atractivos para la inversión y la innovación, necesitamos preservar un comercio libre de aranceles”, dijo.
No se puede cortar de tajo. Esa es la petición que también sostiene el CEO de la American Chamber of Mexico (AmCham), Pedro Casas Alatriste, representante de alrededor de mil 400 compañías estadunidenses que generan cerca de 10 millones de empleos directos e indirectos.
Para él, basta mirar la realidad comercial para entender lo que está en juego: el intercambio entre Estados Unidos y México superará los 935 mil millones de dólares.

“Tenemos un sistema integrado de coproducción, ya que el principal socio comercial de Estados Unidos no es China ni Canadá, sino México”, dijo.
Las amenazas de Trump, sin embargo, no son nuevas. Desde 2025 parte del sector empresarial anticipaba el escenario.
Durante el encuentro “México en la ruta de revisión del T-MEC y el impacto de los aranceles”, el presidente del Comité Bilateral México–Estados Unidos del Comce, Kenneth Smith Ramos, sostuvo que la renegociación no será sencilla y que estará cargada de presiones políticas más que de discusiones técnicas.
Aun así, consideró que México debe mantener una posición firme frente a los amagos arancelarios recordando que la nación tricolor es el principal destino de las exportaciones estadunidenses, pese a lo que diga Trump.
“La claridad técnica y la capacidad de respuesta serán decisivas en la revisión”, expone.
Con información de Proceso.