
El Senado de la República busca garantizar que las jornadas laborales de 40 horas semanales se distribuyan en cinco días de trabajo con dos de descanso, afirmó a El Economista la senadora Geovanna Bañuelos, presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión Social.
La reforma secundaria de jornada laboral enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue aprobada por el Senado con ajustes realizados por las Comisiones Unidas de Trabajo y Previsión Social y de Estudios Legislativos, Primera.
Si bien la reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) armonizó la jornada laboral semanal, el dictamen tuvo una modificación clave en el artículo 61. El cambio aprobado en el Senado establece: “La duración de la jornada diaria será de ocho horas la diurna, siete la nocturna y siete horas y media la mixta”, una redacción que, a decir de los senadores, garantiza el descanso de dos días.
“La reducción de la jornada laboral a 40 horas y que la jornada diaria no exceda de ocho horas da una matemática así. Es una ecuación muy simple”, afirmó la senadora Geovanna Bañuelos. Explicó que multiplicar cinco días de trabajo de ocho horas da como resultado el tiempo de trabajo propuesto en la iniciativa.
Señaló que esta modificación atendió a las inquietudes que manifestaron los distintos sectores productivos, y con la eliminación de las palabras “máxima” del texto actual y “hasta” del texto propuesto por el Poder Ejecutivo, se permitirá tener mayor flexibilidad para acordar el tiempo de trabajo, aunque enfatizó que la nueva redacción sí garantiza dos días de descanso.
El texto ajustado al artículo 61 de la LFT por las Comisiones del Senado y aprobado por el pleno dice: “Artículo 61.- La duración de la jornada diaria será de ocho horas la diurna, siete la nocturna y siete horas y media la mixta”.
Con ello, los senadores afianzaron que los centros de trabajo procuren distribuir las 40 horas en cinco días; pero mantuvieron la flexibilidad que necesitan algunas industrias para continuar sus operaciones. Esto es así, ya que en los cambios al artículo 58 incorporaron la disposición de que la jornada laboral se distribuya “de común acuerdo por las personas empleadoras y trabajadoras”.
“Por supuesto que, en el texto de la ley secundaria, nosotros tuvimos cuidado de que la norma como toda ley, se aplique de manera general; sin embargo, que sectores productivos de nuestro país tengan la posibilidad de ajustar este mandato que ahora es constitucional, de no exceder una cantidad determinada de horas de trabajo a la semana”, detalló la senadora Geovanna Bañuelos.
La senadora explicó que el ajuste fue necesario para cuidar a los sectores productivos. “Hay muchos sectores que no pueden adaptarse a la estricta literalidad de las 40 horas a la semana. Pero de las ocho horas diarias, por ejemplo, actividades como la minería, las plataformas petroleras, el sector turismo”, indicó.
“Tienen temporadas específicas en las que necesitan ser adaptadas sus jornadas laborales y retribuidas conforme al mandato legal en un consenso entre el patrón y el o la trabajadora. Nosotros estamos garantizando que las y los trabajadores puedan acceder a jornadas laborales de 40 horas a la semana y que las horas que son consideradas como extras, puedan pagarse como lo establece bien la Ley Federal del Trabajo, e incluso hay un margen de horas que están consideradas triples, que tienen una remuneración superior”, añadió.
Reconoció que hay sectores específicos en los que aplicar ajustes en torno a las 40 horas será un reto, pero en esos casos, es donde aplicará la regulación de tiempo extraordinario.
“No todos van a tener la jornada de 40 horas a la semana, pero tendrán una jornada ordinaria de máximo 40 horas a la semana y después de la hora 41 será contemplada y remunerada como hora laboral extraordinaria”, subrayó.
Celebró que el proceso legislativo haya tenido su debate en la Cámara Alta y que los legisladores mostraran su compromiso. “Reconocemos todas y todos los senadores de todos los partidos políticos que es un avance muy importante para la clase trabajadora y una conquista histórica”.
Tras la aprobación del dictamen en el Senado, este fue enviado a la Cámara de Diputados donde seguirá su proceso legislativo.
Con información de El Economista.