El fiscal federal de Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, solicitó este viernes que la audiencia inicial del general en retiro y ex secretario de Seguridad de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, sea a partir del 3 de junio.
Mérida Sánchez está acusado de narcotráfico junto al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros ocho funcionarios estatales de alto nivel por sus presuntos nexos con Los Chapitos.
Según documentos judiciales, la fiscalía propone que Mérida Sánchez sea presentado por primera vez ante la jueza Katherine Polk Failla los días 3, 4, 5, 10, 11 o 12 de junio de este año.
Cabe recordar que el general en retiro compareció el 15 de mayo ante la jueza Sarah Netburn para la lectura de cargos; en esa misma audiencia se determinó que estaría en prisión preventiva y que sería presentado ante Polk el 1 de junio.
Sin embargo, la fiscalía solicitó este viernes que sea al menos dos días después de esa fecha "para facilitar las conversaciones previas al juicio entre las partes".
En ese sentido, también pidió que se excluya el tiempo en virtud de la Ley de Juicios Rápidos hasta la fecha de la próxima audiencia.
Gerardo Mérida Sánchez es un general en retiro mexicano y el ex secretario de Seguridad durante el gobierno de Rubén Rocha Moya en Sinaloa entre septiembre de 2023 y diciembre de 2024.
En abril de 2026, fue acusado por el gobierno de Estados Unidos de recibir sobornos de Los Chapitos a cambio de brindarles información sobre redadas en laboratorios clandestinos para que los criminales pudieran mover las drogas de esos sitios.
La Fiscalía de Estados Unidos identificó que el exsecretario de Seguridad recibía 100 mil dólares mensuales en efectivo de parte de “Los Chapitos” a cambio de no interferir en las operaciones de tráfico de drogas.
Gerardo Mérida Sánchez también fungió como comandante de la 21 Zona Militar, en Michoacán, además de director de la Escuela Militar de Inteligencia (EMI), dependiente del Centro de Estudios del Ejército y Fuerza Aérea (CEEFA).
Por los delitos de los que se le señalan, puede pasar entre 40 años y cadena perpetua en prisión. Fue el primero de los 10 acusados en entregarse a las autoridades estadounidenses.
Con información de Latinus.