
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En el pueblo de San Bartolo Ameyalco, de la alcaldía Álvaro Obregón, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) detuvieron a una mujer que fue señalada como la presunta responsable de una agresión contra un recién nacido de 25 días.
La dependencia encabezada por Pablo Vázquez notificó que los hechos ocurrieron la tarde del pasado 18 de agosto, cuando sus oficiales atendieron un reporte emitido por los operadores del Centro de Comando y Control (C2) Poniente, sobre un menor en riesgo en la calle San Diego.
Al llegar, encontraron a una joven de 19 años en posible estado de intoxicación, quien sostenía en brazos al bebe agredido. Según la información compartida por la dependencia, la mujer fue señalada como la presunta agresora del menor, además, en medios de comunicación trascendió que también lo habría mordido.
Los uniformados aseguraron al menor y detuvieron a la joven, que fue trasladada ante el agente del Ministerio Público, en la Fiscalía de Investigación de Delitos Cometidos en Agravio de Niños, Niñas y Adolescentes, quien determinará su situación jurídica y mantendrá bajo resguardo al pequeño para su atención médica y los trámites correspondientes.
Con información de: proceso.

El periodista Ramón Alberto Garza García, director de “Código Magenta", narró cómo fue que ocurrieron los hechos del narcolaboratorio encontrado en Morelos, señalando también como personaje central a Guillermo Zuani Portillo, ex fiscal antisecuestros de Chihuahua.
Según Garza Gracía, quien se basó en la línea de investigación de Estados Unidos, la responsabilidad recae en el mismo Zuani, a quien por cierto, le habían retirado la visa anteriormente por investigaciones del país vecino, pero como un intento de quedar bien con los Estados Unidos, les indicó en donde se encontraba el narcolaboratorio.
Además de esto, y como doble jugada, el ex fiscal dio aviso a los criminales pertenecientes al Cártel del Chapo Isidro, para que escaparan del lugar y no lograran detección alguna, quienes a su vez, terminaron con la vida de los agentes de la AEI y los dos operadores extranjeros, como aviso a los Estados Unidos para que no realicen operaciones.
