
El próximo 6 de mayo a las 11:00 de la mañana, la ciudad tendrá una especie de “ensayo general” ante una emergencia mayor. Protección Civil municipal está organizando el Primer Simulacro Nacional 2026, un ejercicio que, más allá del protocolo, busca medir qué tan preparados están tanto autoridades como ciudadanos.
El escenario no es menor: un sismo de magnitud 6.5 con epicentro a 150 kilómetros al norte del municipio. A partir de ahí, el simulacro irá escalando como lo haría una situación real. Primero, la sacudida; después, los problemas: daños estructurales, fallas en servicios básicos y, minutos más tarde, la caída de las telecomunicaciones, uno de los puntos más vulnerables en cualquier crisis.
La dinámica está cronometrada. A las 11:00 arranca el ejercicio, a las 11:10 se simularán fallas de comunicación y será hasta las 11:29 cuando se indique que los edificios pueden volver a ocuparse. Todo concluirá un minuto después.
Pero más allá de los tiempos, el foco está en la participación. Autoridades están invitando a empresas, escuelas y ciudadanía en general a sumarse y registrar sus inmuebles para formar parte del simulacro. La intención es clara: que no se trate solo de observar, sino de reaccionar.
La convocatoria también deja ver una realidad incómoda: la cultura de la prevención sigue siendo una tarea pendiente. Por eso, este tipo de ejercicios no solo buscan cumplir con una agenda nacional, sino evidenciar qué tan lejos o cerca está la ciudad de responder de forma efectiva ante una emergencia real.