
Tras meses en la sombra y una captura internacional, el contralmirante Fernando Farías Laguna, rompió el silencio. Acusado de liderar una red de huachicol fiscal desde la Secretaría de Marina, el mando militar asegura que su caso no es más que una cortina de humo para proteger una estructura criminal incrustada en el Gobierno Federal.
Desde Argentina, donde fue detenido el pasado 23 de abril al intentar ingresar con identidad falsa, Farías Laguna concedió una entrevista a Código Magenta en la que reveló las entrañas de una red de corrupción que salpica la gestión de Rafael Ojeda Durán, exsecretario de Marina y pieza clave en el gabinete de Andrés Manuel López Obrador, poniendo bajo la lupa la integridad de las instituciones del oficialismo.

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La revelación más crítica de Farías Laguna es que él mismo fue el vínculo directo para que el contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar, asesinado en 2024, se sentara con su tío político, el almirante Rafael Ojeda Durán, para denunciar la corrupción interna.
El encuentro ocurrió el 29 de mayo de 2024 en la residencia oficial, donde se expuso cómo diversos mandos facilitaban el contrabando de combustible en los puertos más importantes del país. Según el testimonio, Guerrero Alcántar entregó detalles de cómo marinos utilizaban los nombres de los sobrinos del secretario para facilitar el tráfico de permisos.
El propio Farías Laguna asegura que él promovió este encuentro basándose en evidencias de que su nombre estaba siendo usado como “pantalla”. Aunque Ojeda Durán prometió llevar el caso ante el entonces fiscal Alejandro Gertz Manero y pidió discreción, el desenlace fue trágico.
La vida del contralmirante cambió tras conocer los asesinatos en Manzanillo de Guerrero Alcántar, el 8 de noviembre de 2024, y de Magaly Janet Nava Ramos, funcionaria de la FGR, el 21 de octubre. Al ser él quien llevó al denunciante ante el secretario de Marina, Farías Laguna supo que su integridad estaba comprometida, lo que marcó el inicio de su salida del país.
Para Farías Laguna, el contrabando de combustible no es obra de delincuentes aislados, sino una “operación de Estado”. En su declaración, sostuvo que dos marinos de su rango no poseen la capacidad de crear ni operar las redes criminales que gestionan el tráfico ilegal desde el sexenio pasado, señalando que en esta estructura estarían involucradas distintas secretarías y dependencias gubernamentales.
El mando naval insiste en que el volumen de contrabando que ingresa por puertos como Ensenada y Tampico requiere de una coordinación institucional de alto nivel.
Estas afirmaciones cuestionan la eficacia del control que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador entregó a la Marina sobre las aduanas y puertos, sugiriendo que la red opera desde el interior del sistema.
Esta postura contradice el discurso oficial de combate a la corrupción, pues apunta a que el tráfico de combustibles se ha consolidado como un esquema institucionalizado. Farías Laguna enfatiza que el huachicol fiscal ha generado beneficios millonarios para actores que, a diferencia de él, no están siendo investigados.

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El contralmirante fue tajante al señalar que desde los altos mandos de la Cuarta Transformación ya se eligió quiénes debían ser los culpables del escándalo.
Afirmó que mientras él y su hermano, el vicealmirante Manuel Farías Laguna, detenido en el Altiplano, enfrentan órdenes de aprehensión, los políticos, empresarios y concesionarios que realmente lucraron con el huachicol no son molestados.
“Somos chivos expiatorios”, expresó al medio.
Explicó que su hermano Manuel decidió quedarse en México bajo la premisa de que no tenían nada que esconder; sin embargo, fue detenido y recluido en el penal de máxima seguridad tras su primera audiencia.
Para Farías Laguna, esta acción confirma que el sistema buscaba perfiles vinculados al exsecretario para simular una limpieza institucional sin tocar los intereses de fondo.
Asimismo, denunció que el Poder Judicial se encuentra subordinado al poder presidencial, lo que ha impedido un proceso justo. Según su testimonio, nunca fueron citados a declarar formalmente y se enteraron de las órdenes de captura sin tener acceso previo a su derecho a la defensa, lo que lo obligó a buscar refugio en el extranjero.

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Dentro de las investigaciones, Farías Laguna identificó como el epicentro de la red al capitán de Corbeta Miguel Ángel Solano, conocido como el “Rey Sol” o “Capitán Sol”.
Según su testimonio, a este personaje se le acusa en los expedientes de traficar combustibles, pero también de estar involucrado en el tráfico de fentanilo y en el lavado de dinero de sobornos a través de casinos.
El contralmirante reveló que, según la información que conoce de las carpetas de investigación, este mando se encuentra en el epicentro de la red.
Cuestionó que pese a estos señalamientos que incluyen delitos graves y operaciones financieras, la atención judicial se haya centrado prioritariamente en él y en su hermano.
Una de las confesiones sobre la gestión interna de la Secretaría de Marina refiere a la falta de consecuencias definitivas para los implicados.
Farías Laguna relató que tras las denuncias iniciales, el almirante Ojeda ordenó remover a ciertos mandos; sin embargo, aseguró que semanas más tarde, varios de estos personajes regresaron a sus mismos puestos.
El contralmirante hizo referencia a los audios difundidos por Aristegui Noticias, en los que se escucha al titular de la Marina plantear la posibilidad de rotar al personal involucrado hacia otros lugares:
“O destapamos todo esto y me vale madre a mí quién caiga, porque yo no estoy metido en eso, o tratamos de cerrarlo aquí nosotros con el cambio de toda esa bola de cabrones, mandarlos a otros lugares” citó el medio los audios de Aristegui Noticias.
Según el testimonio de Farías Laguna, algunos mandos que fueron removidos volvieron a sus funciones de control operativo en las aduanas y puertos.

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El mando naval confesó que huyó de México en diciembre de 2025 tras recibir amenazas de muerte. Su decisión de salir del país ocurrió al conocer que sus amparos fueron revocados y que existían intenciones de recluirlo en el penal del Altiplano.
Según su declaración, su integridad se vio comprometida al ser el vínculo entre el denunciante asesinado y el secretario de Marina.
De igual forma, Farías Laguna afirmó que su familia es perseguida por sujetos que no ha podido identificar.
Esta situación lo llevó a adquirir un pasaporte falso bajo el alias de “Luis Lemus” para viajar a través de Colombia y finalmente llegar a Argentina, donde busca asilo político o la extradición a Estados Unidos.

Foto: Especial
Frente a los señalamientos de un patrimonio “inexplicable”, el contralmirante declaró que sus ahorros son el resultado de 30 años de servicio.
Detalló que como agregado naval en España percibía un sueldo de 18 mil dólares mensuales y explicó que los movimientos de 8 millones de pesos en sus cuentas corresponden a la renovación mensual de su propio capital acumulado.
Para aclarar el origen de sus bienes solicitó un Pericial Financiero Forense. Sin embargo, acusó que la Secretaría de Marina ha negado el acceso a la información necesaria para su defensa al clasificarla como “seguridad nacional”, reservándola por un periodo de cinco años.
Según Farías Laguna, esta reserva de información impide que se presenten pruebas que podrían deslindar su responsabilidad.

Foto: Tomada de X
Con información de: Político.mx