La reforma electoral que relató Pablo Gómez y que solo firmó la presidenta de la República no pasó. “Como lo advertí, tenía un 99% de probabilidad de fracasar y así sucedió. No obtuvo la mayoría calificada en San Lázaro”, destacó la diputada de Acción Nacional, Carmen Rocío González Alonso, integrante de la Comisión de Reforma Político-Electoral.
Indicó que, desde su redacción y presentación, la iniciativa estaba condenada a ser rechazada porque era una reforma que nadie pidió; porque daba más poder al régimen de la 4T y porque, en suma, era regresiva.
Explicó que la propuesta, que al final fue desechada, planteaba eliminar la figura de representación proporcional y generaba inequidad en la distribución de curules en el Congreso. Además, abría la puerta a una sobrerrepresentación ilegal de Morena y ponía en riesgo la existencia de partidos minoritarios.
“Era una reforma que debilitaba el pluralismo político. Incluso partidos aliados del oficialismo, como el PT y el PVEM, no la respaldaron; votaron en contra”, señaló.
La diputada por Chihuahua añadió que la iniciativa tampoco contemplaba atender uno de los problemas más graves del actual sistema electoral: la intervención del crimen organizado en las campañas. “No preveía sanciones severas para candidatos que usaran recursos ilícitos, ni la cancelación del registro de partidos que postularan a aspirantes vinculados con actividades delictivas”, mencionó.
Asimismo, González Alonso explicó que la penetración del crimen organizado en la política dejó, entre 2018 y 2025, más de 130 precandidatos y candidatos asesinados; 34 de ellos alcaldes, y otros 25 presidentes municipales han sido detenidos por sus presuntos vínculos con el crimen organizado.
La legisladora de Acción Nacional cuestionó si de verdad es prioritario para el Gobierno federal cambiar las reglas electorales cuando el país enfrenta la intromisión del narcotráfico en las campañas y un sinnúmero de problemas, como la situación económica de las familias, la inflación, la caída del empleo formal, la falta de medicamentos, la inseguridad y la necesidad de renegociar el T-MEC.
También criticó que el gobierno hable de austeridad “para sustentar su bodrio de reforma electoral”, cuando tira a la basura cientos de millones de pesos diariamente. En el Tren Maya, por ejemplo, se pierden 7.1 millones de pesos al día, mientras que la Refinería de Dos Bocas sigue sin refinar y no evitará un nuevo incremento en las gasolinas derivado de los conflictos en Medio Oriente.
Finalmente, advirtió que “preocupa la posibilidad de un Plan B, anunciado por Morena, para controlar y acotar lo que nos queda de democracia”.