El Estado reconoce 29 años después la desaparición forzada del maestro y poeta indígena, Gregorio Alvarado

Veintinueve años le tomó al Estado mexicano reconocer que la desaparición de Gregorio Alfonso Alvarado López fue cometida con la participación de agentes del gobierno. Las autoridades firmaron, por fin, un acuerdo amistoso con la familia, tres días antes de la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, este sábado 30 de agosto.

Gregorio es un maestro y poeta indígena, líder comunitario de comunidades originarias de Guerrero. Oaxaqueño de origen, primero ejerció allá el magisterio y el activismo político, y después se trasladó a Guerrero, donde creó instituciones educativas bilingües para infancias. Hoy una de ellas lleva su nombre en la comunidad de Emperador Cuauhtémoc. 

Siempre vinculado al activismo por la lucha de los derechos indígenas, de los derechos comunitarios y del reconocimiento del magisterio comunitario, integró el Consejo Guerrerense 500 años de Resistencia Indígena en la década de los 90. Fue visto por última vez saliendo de una reunión del comité de defensa el 26 de septiembre de 1996.

Previo a su desaparición, Norma, su esposa, y él documentaron ante las autoridades la vigilancia que vivieron, que, en aquel entonces, cuenta ella en entrevista, fue muy burda. Espionaje por parte de servicios de inteligencia, fuerzas de seguridad y militarizadas, así como persecución, fue lo que denunciaron en distintas instancias judiciales.

“Era una situación muy evidente, tan evidente que podíamos notar nosotros el seguimiento a los centros de trabajo, en mi caso; en el caso de los niños, el control de las escuelas. En aquel entonces, mis niños estaban pequeños: la más chiquita estaba en jardín, tenía 4 años, y mis dos hijos mayores, una tenía 7 y el otro 8”, relata.

Ella tuvo la oportunidad de documentar mucha información como placas de los vehículos, características de las personas, entre otras, en un seguimiento que duró casi un año desde que se dieron cuenta. En su momento, solicitaron la intervención de dos autoridades, cuando Gregorio aún no desaparecía: la policía judicial del estado, así como las comisiones nacional y estatal de derechos humanos. 

“Cuando empezamos a realizar la búsqueda de manera inmediata, Gregorio nunca apareció. Fuimos a la zona militar, fuimos a los separos tanto de la policía judicial como la del Estado, pedimos nuevamente la intervención y resulta que de la noche a la mañana, más bien dicho, en cuestión de segundos, Gregorio desaparece”, narra Norma.

Desde el día siguiente, se avocaron a su búsqueda, pero nunca apareció. Ninguna autoridad podía decirles que había pasado, e incluso hubo una declaración del entonces presidente Ernesto Zedillo en relación a que su fallecimiento ya se había notificado a la familia, que ya sabía dónde estaba. 

En 1997, Norma llevó la denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Con el tiempo, situaciones no precisas o inconclusas les dieron a entender que se estaba dando una situación mucho más seria con respecto a la desaparición de Gregorio. Además, en Guerrero la violencia ya era pan de todos los días, remarca ella.

“Nada es fortuito sobre el proceso que yo seguí de manera individual y como familia, de todo lo que pudimos rescatar y recabar del primer proceso de investigación, pudimos darnos cuenta que eran dos agentes en concreto los responsables directos inmediatos, dos agentes del Cisen”, añade.

Rafael Copado Balderas y Roberto Vázquez Villanueva son sus nombres. La familia supo que hacían trabajo de rutina en Guerrero, aunque ahora saben que su rutina era más bien seguirlos. En todo el proceso no tuvieron el careo que solicitaron a las autoridades. Cuando finalmente vieron que el nivel federal y estatal no estaban dando respuesta, se inició ante la Comisión Interamericana la solicitud de acreditar la desaparición forzada.

“Un proceso, por cierto, muy largo, porque si nosotros checamos el asunto del momento en que se da la desaparición más un año antes, dijera yo, el perseguimiento y vigilancia y persecución de toda la familia, básicamente estaríamos cumpliendo 30 años”, reclama la esposa de Gregorio. 

Después de tanto tiempo, ella lo considera un avance importante porque permite rescatar la posición que tienen como familia, quiere decir que el Estado finalmente les reconoce como víctimas, “y no como parte de un juego medio macabro en el cual somos todo menos víctimas”, dice en referencia a la difamación que también vivieron por parte de autoridades y medios de comunicación. 

¿Qué asume el Estado con la firma del acuerdo amistoso?

Parte de los compromisos que asumió el Estado con la firma del acuerdo amistoso es elaborar un documento donde se ofrecerá una disculpa pública y se reconocerá la responsabilidad de sus agentes, en un evento público y con la obligatoriedad de hacerlo extensivo a los diferentes medios de comunicación y en el Diario Oficial de la Federación. 

“Ese punto rescata uno, la personalidad que Gregorio tiene como profesor, educador, padre de familia y luchador social, tanto en el movimiento social como en el magisterial. En ese sentido, por eso la familia decidimos firmarlo”, señala Norma.

En todas las denuncias ante la Comisión Interamericana, existe la posibilidad de optar por una negociación entre las víctimas y el Estado, en búsqueda de construir de manera consensuada el alcance de las reparaciones en el caso, explica Soledad Sánchez, abogada del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), que junto con el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan ha acompañado el caso. 

Añade que la familia acordó por primera vez los términos de una solución amistosa en 2001, cuando dio su consentimiento para que se firmara un acuerdo, pero el Estado nunca lo materializó. El acuerdo quedó en un borrador. Hubo mucha resistencia –confiesa–, pese a que los indicios de su desaparición son muy claros. 

“El próximo septiembre se cumplen 29 años de su desaparición, y por un lado hacer una valoración y entender que hay 29 años con una familia esperando no solo la vuelta de su familiar, sino también el acceso a la justicia y la reparación. Aún así, habiendo pasado tanto tiempo, parece que es un tema que no queda en un contexto de hace 30 años; al contrario, desde la desaparición de Gregorio para acá la situación de desapariciones forzadas en México se ha visto claramente profundizada, complejizada”, advierte Sánchez. 

Desde su perspectiva, ha cobrado un tenor, con los matices de cada contexto, muy cruel y complejo. El caso de Gregorio es, precisamente, emblemático de una política muy dilatoria para reconocer las desapariciones forzadas en el país, que hoy sigue vigente. De hecho, el proceso es el más antiguo en la sección de soluciones amistosas de la Comisión Interamericana, pues son acuerdos que originalmente están previstos para solucionarse en un periodo de dos años. 

“Hay mucha resistencia estatal para reconocer las desapariciones en términos forzados, y para reconocer la vinculación de agentes estatales en esas desapariciones, un poco lo que sucede hoy, este proceso de resistencia del Estado de reconocer que la crisis de desapariciones forzadas que hay en México responde a un contexto sistemático con participación estatal”, subraya Sánchez.

A Norma y a la comunidad el acuerdo les provee algunas reparaciones, pero remarca que no la satisface al 100 %: “No porque se esté haciendo mal el trabajo —precisa—, sino porque los avances significativos que pudiéramos haber tenido, debieron haber sido hace mucho tiempo. Esto que tuvimos, lo reitero, es porque instancias como CEJIL no nos han dejado y nos han hecho fuertes”, dice ella con una fortaleza que se nota desde el primer momento en que se escucha su voz.  

“Más allá de nuestro dolor, de nuestra necesidad de sentirnos bien, nuestras instancias están quebradas. Es como un cuerpo que está dañado, que te están diciendo que te ha llegado un cáncer, pero ese cáncer se vino alimentando y alimentando durante 30 años”, concluye en la víspera de la conmemoración de este 30 de agosto, momento en el que en México más de 123 mil personas permanecen desaparecidas. 

Con información de Animal Político. 

Tips al momento

Sin representación Chihuahuense en la mesa directiva del Senado 

Llamó la atención que en la conformación de la mesa directiva del segundo año legislativo del Senado de la República no hay ningún senador chihuahuense y como era de esperarse hay una inclinación hacía la izquierda, con solo un representante del tricolor, dos panistas y un emecista de los 12 legisladores que la conforman. 

Fue el día de ayer que se definió la conformación de la misma y se rindió protesta a la ahora presidenta del Senado y morenista, Laura Itzel Juárez y los demás integrantes, destacando que de parte de Chihuahua no existe representación, excluyendo inclusive a senadores morenistas como Andrea Chávez, quien buscaba la presidencia, y Javier Corral. 

A esto se le suma que únicamente cuatro de los 12 legisladores son de oposición la Senadora panista Imelda Margarita Sanmiguel Sánchez, quien tomó protesta como segunda vicepresidenta; Claudia Edith Anaya Mota del PRI como secretaria; Gustavo Sánchez Vásquez del blanquiazul y Néstor Camarillo Medina de MC, estos últimos también en cargos secretariales. 

Los demás integrantes son de Morena o partidos afines, como el senador Jorge Carlos Ramírez Marín del PVEM quien asumió la tercera vicepresidencia y la ahora secretaria, Lizeth Sánchez García del PT. 


Andrea Chávez lleva plana de senadores a la candidateable Ariadna Montiel 

Dos de las candidateables de Morena a la gubernatura del Estado, Ariadna Montiel y Andrea Chávez, sostuvieron un encuentro enmarcado en la agenda institucional de la Secretaría del Bienestar y la agenda legislativa en esta materia.

Andrea Chávez del "Grupo Tabasco", confirmó que previo al inicio del nuevo periodo legislativo, se reunió en la jefa política del "Grupo Coyoacán", Ariadna Montiel en la Secretaría del Bienestar.

A la reunión de Ariadna Montiel acudieron las y los senadores de todos los grupos parlamentarios, integrantes de la Comisión de Bienestar en el Senado de la República, que preside Andrea Chávez.


Rumbo al 2027 desde el Estadio Monumental Chihuahua 

El Estadio Monumental de Béisbol Chihuahua, arrancó este viernes con la gran final de Dorados vs Indios, misma que fue encabezada por los alcaldes, Marco Bonilla y Cruz Pérez Cuéllar. 

Con un estadio totalmente lleno fue el escenario perfecto para la pasarela de los candidateables, mismos que con mensajes subliminales como portar el “27” en sus jerseys no dejaron de desearle buena suerte a su equipo, así como posar en las fotografías con los aficionados. 

Como era de esperarse al momento de la presentación del alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, fue recibido con abucheos por parte de los asistentes, acto que seguramente será repetido la próxima semana, si Bonilla asiste a la frontera.

Quién también asistió a este partido fue el regidor morenista Hugo González, quien portó un jersey de los dorados, dando ese afinado toque de que va por la alcaldía de la Capital.


Denuncian en redes la falta de logística en concierto de Shakira

En redes sociales han comenzado a circular videos donde denuncian falta de logística en el concierto de Shakira, mismo que fue de gran magnitud por el tipo de artista. 

Desde falta de elementos de vialidad que abanderarán la zona, hasta afectación a vecinos que viven por dicho lugar, por el gran embotellamiento, aunado a la falta de palabra de los mismos organizadores, pues en un inicio se había anunciado que la artista estaría saliendo a partir de las 8:30 horas y salió hasta las 10:00 horas. 

Dicen, que por algo no es común que en la Capital se tengan este tipo de eventos, pues no estamos preparados para eventos masivos con artistas internacionales.


La UGRCh, ausente en reciente reunión con titular de la SADER

En la más reciente reunión con Julio Berdegué, secretario de la SADER, donde estuvieron presentes representantes exportadores de ganado de Sonora, Durango y Coahuila, con el fin de trabajar en conjunto para gestionar el apoyo tanto de los gobiernos estatales como el Federal con créditos que permitan la reconversión del sector, por parte de Chihuahua ningún representante estuvo presente, aunque de hecho hay la especulación de que el presidente de la UGRCh, Álvaro Bustillos, ni siquiera fue invitado.

Con la frontera cerrada a la exportación a EU, los productores están prácticamente obligados a vender a precios de remate, debido a la falta de defensa institucional, lo cual es un golpe directo al bolsillo para miles de familias.

Lo anterior, al parecer, es aprovechado por algunos empresarios, quienes capitalizan la crisis al favorecer el envío de carne procesada al utilizar la entrada de ganado proveniente de Nicaragua para abaratar el nacional.

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