
El pasado 29 de agosto se presentó ante la Fiscalía General de la República una denuncia en contra de Laura Isabel León Ochoa y Samuel Baldomero Carpio Martínez por los probables delitos de corrupción, amenazas y otros que resulten.
La denuncia fue suscrita por el secretario general del Sindicato “Solidaridad” de Trabajadores y Empleados de las Industrias y Servicios de la República Mexicana, José Silvestre Feliz Araiza.
Además, el Consejo Técnico del Instituto fue convocado para analizar el tema.
La historia señala hechos que ocurrieron durante el periodo en el que León Ochoa fue directora general adjunta comercial del Fonacot, entre 2015 y marzo de 2019.
Sus funciones incluían la estrategia de colocación de créditos, la supervisión de las ferias de créditos y la relación con proveedores de servicio diversos, como el área de atención telefónica.
Carpio Martínez es el cuñado de León Ochoa, propietario de la empresa denominada Ibero Azteca 2000, que empezó a aparecer frecuentemente en licitaciones realizadas por el Fonacot.
Los ingresos de Carpio crecieron significativamente durante el lapso en el que León Ochoa estuvo en el cargo.
Además de su cargo en el Fonacot, Léon Ochoa coincidió con su cuñado en estructuras empresariales diversas.
Ese entramado de diversas empresas tenía domicilios fiscales compartidos, apoderados comunes y parientes en cargos de decisión, lo que acentúa la sospecha de que fue utilizado para aprovechar que la toma de decisiones de diversas licitaciones recayera en León Ochoa.
Con información de El Financiero.

El periodista Ramón Alberto Garza García, director de “Código Magenta", narró cómo fue que ocurrieron los hechos del narcolaboratorio encontrado en Morelos, señalando también como personaje central a Guillermo Zuani Portillo, ex fiscal antisecuestros de Chihuahua.
Según Garza Gracía, quien se basó en la línea de investigación de Estados Unidos, la responsabilidad recae en el mismo Zuani, a quien por cierto, le habían retirado la visa anteriormente por investigaciones del país vecino, pero como un intento de quedar bien con los Estados Unidos, les indicó en donde se encontraba el narcolaboratorio.
Además de esto, y como doble jugada, el ex fiscal dio aviso a los criminales pertenecientes al Cártel del Chapo Isidro, para que escaparan del lugar y no lograran detección alguna, quienes a su vez, terminaron con la vida de los agentes de la AEI y los dos operadores extranjeros, como aviso a los Estados Unidos para que no realicen operaciones.
