
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Bajo la tupida lluvia que cayó sobre el Valle de México durante la mayor parte de este martes, Marco Rubio, el secretario de Estado de la administración estadunidense de Donald Trump, aterrizó en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) para iniciar su visita de trabajo a México, que culminará mañana con su encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
El avión oficial del alto funcionario estadunidense arribó en el aeropuerto ubicado en las afueras de la Ciudad de México, donde fue recibido por el canciller Juan Ramón de la Fuente y Ronald Johnson, el embajador de Estados Unidos en México, quienes lo esperaron durante más de 10 minutos en el pie de las escaleras.
Rubio se quedó platicando un par de minutos con su homólogo mexicano, saludó a la prensa a lo lejos, y se subió en una camioneta que lo llevó hacia la Ciudad de México, rodeada por vehículos escolta.
El jefe de la diplomacia de Trump vino a México con la intención de tratar los asuntos “prioritarios” para su gobierno, especialmente la lucha contra los grupos criminales a los que el magnate designó como organizaciones terroristas extranjeras; está contemplado que los dos gobiernos firmen un nuevo acuerdo en materia de seguridad, del que no han dado a conocer detalles.
Con información de: Proceso.

El periodista Ramón Alberto Garza García, director de “Código Magenta", narró cómo fue que ocurrieron los hechos del narcolaboratorio encontrado en Morelos, señalando también como personaje central a Guillermo Zuani Portillo, ex fiscal antisecuestros de Chihuahua.
Según Garza Gracía, quien se basó en la línea de investigación de Estados Unidos, la responsabilidad recae en el mismo Zuani, a quien por cierto, le habían retirado la visa anteriormente por investigaciones del país vecino, pero como un intento de quedar bien con los Estados Unidos, les indicó en donde se encontraba el narcolaboratorio.
Además de esto, y como doble jugada, el ex fiscal dio aviso a los criminales pertenecientes al Cártel del Chapo Isidro, para que escaparan del lugar y no lograran detección alguna, quienes a su vez, terminaron con la vida de los agentes de la AEI y los dos operadores extranjeros, como aviso a los Estados Unidos para que no realicen operaciones.
