
El 17 de febrero de 2016 quedó marcado en la historia de Ciudad Juárez. Ese día, la frontera recibió la visita del Papa Francisco, convirtiéndose en el primer pontífice en pisar suelo juarense, en un acontecimiento que trascendió lo religioso para convertirse en un símbolo de esperanza y reconciliación.
La visita se concretó gracias a la iniciativa del entonces alcalde Enrique Serrano Escobar, quien envió una carta al Vaticano invitando formalmente al Santo Padre a incluir a Juárez en su gira por México. La propuesta tomó fuerza luego de que el Papa manifestara su deseo de cruzar hacia Estados Unidos como lo hacen miles de migrantes.
Para hacer llegar el mensaje, Serrano contó con el apoyo de la periodista Valentina Alazraki, corresponsal en el Vaticano, quien ayudó a acercar la invitación hasta el propio pontífice.
Durante su estancia, el Papa visitó el Centro de Reinserción Social (Cereso), donde recorrió las instalaciones a bordo de un carrito de golf adquirido especialmente para la ocasión. Ahí dirigió un mensaje de reflexión a las personas privadas de la libertad, subrayando la importancia del perdón, la dignidad humana y las segundas oportunidades.
Además, miles de juarenses participaron dejando mensajes en cinco libros de pasta blanca preparados especialmente para ese día, como muestra de fe y gratitud.
Uno de los momentos más emblemáticos fue la misa multitudinaria celebrada en la frontera, donde el Papa elevó una oración por los migrantes y envió un mensaje binacional de solidaridad, teniendo como escenario el límite entre México y Estados Unidos.
El operativo de seguridad fue coordinado entre autoridades mexicanas y estadounidenses, con la participación de corporaciones como la policía de El Paso y agencias federales de Estados Unidos, garantizando que el evento se desarrollara de manera ordenada y segura.
A diez años de aquella jornada histórica, la visita del Papa Francisco sigue viva en la memoria colectiva de Ciudad Juárez. Fue un día en el que la frontera se convirtió en el centro de atención mundial, uniendo a la comunidad en torno a un mensaje de fe, esperanza y dignidad humana.