
Culiacán, Sinaloa, 14/05/26 (Más).- La violencia en Sinaloa se agravó en medio de la disputa interna del Cártel de Sinaloa, una guerra fratricida que desde 2024 habría dejado cerca de 3 mil personas asesinadas y alrededor de 3 mil 600 desaparecidas, tras la ruptura entre las facciones ligadas a los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán y al grupo de Ismael “El Mayo” Zambada.
De acuerdo con información atribuida a Infobae, el conflicto se detonó luego de que Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, entregara a Zambada a autoridades de Estados Unidos, en una maniobra que rompió los equilibrios internos de la organización criminal y abrió una confrontación que amenaza con modificar el mapa del narcotráfico en México.
El episodio que marcó el inicio de la crisis ocurrió en el verano de 2024, cuando Guzmán López habría citado a El Mayo bajo el supuesto propósito de mediar una disputa política local. Sin embargo, el encuentro derivó en una emboscada en la que fue asesinado el político Héctor Cuén y Zambada fue trasladado contra su voluntad hacia la frontera, donde finalmente fue detenido por agentes estadounidenses.
La guerra entre los llamados Los Chapitos y Los Mayitos convirtió a Culiacán en el principal escenario de asesinatos, desapariciones, amenazas y hallazgos de cuerpos. Según los reportes citados, la facción de Zambada habría ganado terreno mediante infiltraciones, secuestros de operadores rivales y ataques dirigidos contra mandos medios y altos del grupo contrario.
Uno de los hechos más graves atribuidos a esta confrontación fue el asesinato de 20 integrantes ligados a Los Chapitos. Cuatro cuerpos fueron encontrados decapitados y colgados de un puente, mientras otros 16 cadáveres fueron abandonados en una camioneta junto con un mensaje dirigido contra Iván Archivaldo Guzmán, uno de los principales líderes de esa facción.
La respuesta de Los Chapitos incluyó amenazas públicas y nuevos actos de violencia. En enero de 2025, habrían secuestrado a 10 trabajadores de una mina canadiense en Concordia, al confundirlos con integrantes del grupo rival. Hasta ahora, de acuerdo con la información difundida, nueve de ellos han sido localizados sin vida.
El conflicto también ha exhibido presuntos vínculos de corrupción política. En Estados Unidos fue presentada una acusación contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios estatales y municipales, por supuestamente recibir sobornos de los Chapitos a cambio de proteger operaciones criminales.
Rocha Moya ha rechazado los señalamientos y los ha calificado como persecución política contra Morena. A su vez, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido que las pruebas presentadas por Estados Unidos para pedir su detención son insuficientes.
La disputa interna ocurre tras años de reacomodos en el cártel de Sinaloa, luego de la captura y condena de Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien cumple cadena perpetua más 30 años en una prisión de máxima seguridad en Estados Unidos. Sin su liderazgo directo, sus hijos intentaron mantener el control de la organización, pero la ruptura con los herederos de Zambada desató una ola de violencia que mantiene a Sinaloa en una de sus peores crisis de seguridad.
Con información de: Massinformación.