“Inmensas gracias” a la comunidad juarense, expresó Monseñor José Guadalupe Torres Campos luego de darse a conocer su nombramiento como nuevo obispo de la diócesis de Ecatepec, decisión anunciada por el Papa León XIV a través de la Santa Sede.
Durante una rueda de prensa realizada este miércoles, Torres Campos confirmó que asumirá una nueva misión pastoral en Ecatepec, luego de permanecer 11 años al frente de la Diócesis de Ciudad Juárez, además de haber servido anteriormente como obispo auxiliar en esta frontera.
“Recibo este nombramiento con un gran espíritu de fe y obediencia”, expresó el obispo, quien aseguró que continuará ejerciendo plenamente su ministerio en Juárez hasta tomar posesión canónica de su nueva diócesis, proceso que podría concretarse en aproximadamente dos meses.
En su mensaje de despedida, agradeció profundamente el cariño de la comunidad juarense, sacerdotes, religiosas, seminaristas y fieles laicos, destacando que Ciudad Juárez marcó una etapa importante en su vida pastoral.
“He vivido estos 11 años feliz como obispo. Gracias por tanto cariño, por tanto afecto. Siempre los llevaré en mi corazón y en mis oraciones”, dijo emocionado.
Torres Campos señaló que entre los principales retos que deja pendientes en la diócesis se encuentran el fortalecimiento de la atención a niños, adolescentes y jóvenes, el impulso a la familia y el trabajo en la cultura vocacional, además de continuar enfrentando problemáticas sociales como la inseguridad, la migración y la reconstrucción del tejido social.
Sobre su llegada a Ecatepec, reconoció que aún desconoce a profundidad la realidad de esa diócesis mexiquense, aunque aseguró que afrontará esta nueva encomienda “con el mismo cariño, cercanía y espíritu de servicio”.
“Voy a seguir siendo el mismo José Guadalupe Torres Campos, cercano a la gente y a los sacerdotes”, afirmó.
Monseñor José Guadalupe Torres Campos nació el 11 de enero de 1968 en León. Fue ordenado sacerdote en 1995 y posteriormente nombrado obispo auxiliar de Ciudad Juárez en 2008. Más tarde fue designado primer obispo de la diócesis de Gómez Palacio, antes de regresar a Ciudad Juárez en 2015 como obispo titular.
Con su salida, la diócesis de Ciudad Juárez entrará en el proceso conocido como “sede vacante”, periodo en el que un administrador diocesano será elegido mientras el Vaticano designa al nuevo obispo de esta frontera.