Blue Origin se acerca a SpaceX tras el exitoso despegue de su cohete New Glenn

El cohete New Glenn de Blue Origin cumplió con éxito este jueves su primera misión de prueba, paso vital para la firma fundada por Jeff Bezos de cara a poner el pie en la industria espacial y erigirse en una alternativa a SpaceX, de Elon Musk.

Finalmente, al cabo de cuatro aplazamientos el poderoso cohete reutilizable de 98 metros de altura, la misma que la estatua de la Libertad, despegó esta madrugada desde una plataforma del Centro de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, en Florida, con destino a la órbita terrestre baja, que la segunda fase alcanzó a los 12 minutos.

A los 15 minutos después del lanzamiento el control de misión confirmó que había perdido la primera etapa del cohete, que debería haber aterrizado en una embarcación en el Atlántico, uno de los importantes logros de la misión, que los hubiese puesto a la altura técnica de SpaceX.

Blue Origin aseguró que su principal objetivo para esta noche era conseguir entrar en órbita por encima de todo y no obstante la primera etapa inició su descenso controlado y estuvo cerca de aterrizar.

El éxito de la misión NG-1, que fue seguido desde el control de misión por Jeff Bezos, supone el primer paso para que esta nueva gama de cohetes de Blue Origin obtenga las certificaciones necesarias que le permitan acometer misiones de Seguridad Nacional del Gobierno de Estados Unidos, así como transportar satélites y otras cargas pesadas de clientes privados.

El New Glenn ha llevado una versión de prueba de Blue Ring Pathfinder, el módulo de transporte de cargas útiles de la compañía espacial y que ha sido diseñado para operar en varias órbitas.

El cohete, que ha alcanzado una altura máxima de más de 19 mil kilómetros, ha alzado vuelo tras cuatro aplazamientos, los dos primeros a causa de malas condiciones meteorológicas en el área donde los directivos de la misión han colocado la embarcación para la recuperación del propulsor.

El New Glenn, nombre en honor a John Glenn, el primer estadounidense en alcanzar la órbita, es la carta de presentación con la que Blue Origin quiere poner el pie en toda regla en la carrera espacial en la que se hallan inmersas compañías privadas, y en la que SpaceX es líder indiscutible.

Hasta el momento, la firma de Bezos, fundada en 2000, ha tenido logros modestos y los ha conseguido de la mano de su cohete reutilizable para vuelos suborbitales New Shepard, con el que ha llevado a clientes particulares hasta las fronteras del espacio, a unos 96 kilómetros de altura, y además ha hecho algunas pruebas científicas en microgravedad.

El poderoso New Glenn contiene siete robustos motores BE-4, fabricados por Blue Origin y que ya fueron usados el año pasado en los Vulcan Centaur del consorcio privado United Launch Alliance (ULA).

La potencia de estos motores le permite al New Glenn volar a más de 28 mil kilómetros por hora, velocidad con la cual alcanzará la órbita terrestre baja e incluso la geoestacionaria (a más de 36 mil kilómetros de la Tierra).

Posee igualmente un carenado (revestimiento) de siete metros que le otorga más volumen para la carga útil que los cohetes de clase más pequeña, de carenado de cinco metros, y por ello el New Glenn es capaz de transportar hasta 45 toneladas métricas a la órbita baja terrestre.

El cohete ha estado en desarrollo durante más de una década y el éxito de la misión NG-1 es clave para los planes futuros de Bezos.

Por contraste, solo en 2024 SpaceX ha volado sus cohetes Falcon Heavy y Falcon 9 un total de 134 veces. Asimismo, ha enviado unos 7 mil de sus Starlink, sus satélites de banda ancha, ante a los que Blue Origin busca competir con su constelación de más de 3 mil satélites Kuiper.

La NASA ha encargado a ambas compañías el desarrollo de módulos de aterrizaje de tripulación y carga para las futuras misiones del programa Artemis, con el que la agencia espacial estadounidense busca volver al satélite terrestre. 

Con información de Informador.mx

Tips al momento

Loera y Mata se retan a debatir en medio de disputa por reforma a la Ley de Aguas Nacionales

 La tensión política en torno a la reforma a la Ley de Aguas Nacionales escaló luego de un intercambio directo entre el senador de Morena, Juan Carlos Loera, y el director general de la Junta Central de Agua y Saneamiento de Chihuahua, Mario Mata.

El desencuentro surgió en un chat donde Loera señaló a Mata como parte de un “grupo violento” y lo acusó de recurrir a agresiones físicas ante la falta de argumentos. Mata respondió de inmediato, rechazando categóricamente las acusaciones y negando haber agredido o mandado agredir a alguien.

“No sé a qué te refieres, estimado Juan Carlos. Nunca he agredido a nadie ni mandado agredir. Acepto tu reto y pon el lugar y la fecha”, escribió Mata, quien además exigió aclaraciones frente a lo que calificó como señalamientos infundados.

El intercambio terminó convirtiéndose en un reto público a debatir, aunque ninguno de los dos ha anunciado hasta ahora la fecha, el formato o el lugar donde podría realizarse el encuentro.

La discusión se da en medio del creciente debate nacional sobre la reforma a la Ley de Aguas Nacionales, un tema que ha encendido fricciones entre distintos actores políticos y sectores productivos, especialmente en Chihuahua, entidad históricamente marcada por disputas sobre uso y control del agua.

Notas recientes